Naruto Reliquias Ninja


Palacio Feudal

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Palacio Feudal

Mensaje por Aiko Senju el Lun Ene 25, 2016 2:09 am

Adentrarse en la aldea fue fácil y encontrar la ubicación del Palacio Feudal aún más, se estaba hacia el norte pasando la aldea que lo rodeaba en semicírculo. Las calles a esa hora estarían desiertas excepto por las casas de té y demás lugares que los hombres utilizaban para embriagarse y tener aventuras de una sola noche.

Mientras avanzaba escuchó uno que otro silbido para llamar su atención e invitarla a unirse a la fiesta, sin embargo, su interés era mínimo ante esos hombres, sólo tenía en mente llegar al palacio feudal y acabar de una vez con su incógnita. Sentía que la imperiosa necesidad de hacer preguntas, a su padre y a Minami, aunque el resultado sería el mismo y ella volvería a abandonar esa villa ahora por cuenta propia, su mente y corazón quedarían en orden y no estaría luchando con fantasmas, simplemente dejaría ir al pasado y podría tener un presente feliz.

- ¡Ya no soporto estos zapatos! - exclamó en un quejido bajo deteniéndose de golpe. Trabajar en la torre Hokage la obligaba a andar siempre más que presentable, por lo cual sus sandalias ninja tenían un pequeño tacón y dejaba al descubierto casi por completo su pie a diferencia del calzado ninja tradicional. No pensó dos veces antes de quitarse esos zapatos y dejarlos a su suerte por ahí, además el viaje los había dañado lo suficiente para que no los pudiese utilizar de nuevo. - Que los utilice otra persona si quiere.

Observó con atención sus pies encontrando partes enrojecidas bastante lastimadas que necesitaban atención si no deseaba que quedara alguna marca, no obstante, el alivio que sintió al sentir el suelo directamente le hizo olvidar el dolor y comenzar a correr escondiéndose en las sombras. De esa forma avanzó hasta llegar al edificio del Señor Feudal. Se detuvo a una distancia prudente para analizar el panorama, había algunos guardias en la entrada, pero no parecían ser ninjas, sino guerreros comunes.

Avanzó hacia la derecha con rapidez hacia un punto ciego para ellos y escaló la pared con facilidad utilizando chakra en la planta de sus pies, no era un muro tan grande, por lo cual en menos de un minuto estuvo adentro. Debido a la hora la actividad en el palacio era completamente nula, incluso los guardias parecían distraídos y era entendible de un país menor, solían ser tranquilos y pacíficos.

Cayó en los hermosos jardines del hogar del Feudal y se sintió confundida al instante, era como si su mente intentara recordarle en que dirección debía moverse pero todo era tan lejano y difuso que le costaba tomar una decisión. Corrió por las zonas donde las sombras ocultaban su presencia y se adentró al hermoso palacio tradicional en sigilo. Sus pasos eran mudos a pesar de que el piso fuese de madera, intentaba controlar el impacto de sus pisadas al moverse.

Una vez dentro del palacio en los pasillos que parecían ser utilizados solo por la familia del Feudal pudo relajarse y caminar, agudizando su oído en busca de cualquier ruido. No podía irse asomando por cada una de las habitaciones.

El sonido producido por una persona tosiendo y una voz femenina intentando tranquilizarla la alertó y le erizó la piel, reconocía a quién pertenecía. Se movió en esa dirección y corrió la puerta de golpe para encontrarse a dos mujeres castañas. Una sin duda era Minami y la otra parecía ser su hermana, ahora era una joven de 12 o 13 años, no estaba segura. Su aspecto era deplorable, era sumamente delgada y unas grandes ojeras adornaban sus ojos dándole un aspecto cansado.

Minami la observó con miedo y curiosidad, sorprendida de que una persona ajena al palacio lograra llegar hasta ese punto. La mirada de Aiko se afiló demostrando un desprecio increíble hacia aquella mujer que parecía no reconocerla.

- Claro que no me reconoces... me alejaste de mi hogar cuando era una niña - masculló a regañadientes intentando no alzar la voz. En ese momento los ojos de Minami se entornaron como si acabase de descubrir quien era la chica pelirroja frente a ella. Por su parte la Senju quería cobrar venganza en ese momento. Deslizó la mano por su pierna hacia el portakunais, mas no logró llegar. Se quedó petrificada al ver como quien parecía ser su hermana volvía a toser y tocarse el pecho en busca de aire. Sufría realmente.

Y en ese momento su venganza le pareció algo inútil. Minami sufría constantemente a causa de su hija y su hermana que era inocente, apenas y podía mantenerse con vida. ¿Qué podía quitarles en realidad? Ellos eran infelices día tras día con esa situación y aunque no podía perdonar a Minami por alejarla de su hogar, ni a su padre por no buscarla lo suficiente, acababa de darse cuenta que no tenía sentido estar ahí.

Se dió la media vuelta incapaz de decir algo y se alejó corriendo siguiendo el mismo camino por el que había llegado. No dejó de correr hasta salir del palacio y volver a las calles de la villa. Se sentó cerca de una fuente frente a una posada temblando y escondió el rostro en sus manos.
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