Naruto Reliquias Ninja


Rastrear al lobo

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Rastrear al lobo

Mensaje por Sengoku el Mar Ene 12, 2016 4:29 pm

Datos de la Misión:
Nombre: Protege a los aldeanos
Clase: D
Lugar: Bosque de la neblina
Descripción: Anoche se avisto un pequeño lobo en las calles de la aldea el cual momentos luego de ser visto se adentro al bosque. Los aldeanos se encuentran aterrados por esto y no quieren que el lobo vuelva a aparecerse.
Objetivo: Encuentra la forma de que el lobo no vuelva a entrar a la aldea SIN VIOLENCIA y sin ingresar profundo al bosque de la neblina.
Lineas: 30
Recompensa: 50 PE + 500 Ryos


El día de hoy, Sengoku había recibido una misión un tanto particular. Ya no tenía que encontrar un gato o cuidar un perro, no era limpiar algún lugar o hacer un recado. Esta vez la misión que contenía el pergamino era de rastrear y poder terminar con una posible invasión. Obviamente esta misión de Clase D no era sobre una ninja enemigo, sino de un lobo que había entrado y salido de la aldea que trajo nervios a los habitantes que pudieron verlo por los alrededores. Podía ser un peligro que ese lobo volviera a entrar a la aldea ya que podía llegar a matar animales pequeños o incluso peor, dañar a algún aldeano que no pudiera defenderse. Seguramente un ninja no tendría mucho problema contra un lobo si su tamaño no era muy grande y no lo atacaban por sorpresa pero un ciudadano que no está acostumbrado al arte del combate lo único que podría hacer seria escapar pero sería muy difícil que le gane a la velocidad de un lobo.

El ninja rubio se le asigno esta tarea y se sentía agradecido de tener una misión que no sea necesariamente dentro de la aldea ya que significaba que le confiaban más cosas para hacer con un grado de peligro mayor. Talvez en un futuro le encomendaría transportar de una ciudad a otra, algún asesinato o entrar en el conflicto que tenía kirigakure con kumogakure. Pero para eso faltaba mucho tiempo, recién estaba empezando y debía concentrarse en el pequeño zorro en vez de pensar los conflictos que tenía el país y encargarse a nivel interno con su misión.

Sengoku estaba caminando por el pantano en busca de alguna pista de ese pequeño lobo travieso. Este lugar estaba lleno de árboles pero no eran altos muy altos y muy pocos tenían frutos dulces, la mayoría tenia frutos secos. Era probable que en este lugar no solo viviera aquel lobo sino que también podrían existir otra especie de animales como ardillas o conejos. Eso resultaba más extraño porque en este lugar el lobo tenia alimento necesario y no sería necesario que entrara a la aldea por comida.

“¿Por qué un lobo entraría a la aldea? Es muy extraño que lo hagan” Pensó Sengoku mientras buscaba por el bosque al pequeño lobo.

El rubio se detuvo cuando encontró algo extraño en el suelo. Era el cuerpo de un pequeño conejo muerto. Estaba abierto en la panza y partes de sus órganos había salido al exterior. Parece que el lobo había llegado antes y se había servido del pequeño conejo. Sengoku toco el cuerpo y sintió que aún estaba caliente, por lo tanto había muerto hace poco y su depredador debía estar cerca. El rubio empezó a ver el piso detenidamente hasta que pudo encontrar unas huellas que por el tamaño debían ser del lobo. A lo que el shinobi las siguió esperando encontrar al problemático lobo.

Después de un rato encontró al lobo caminando por el bosque en dirección a la aldea, todavía faltaban unos metros pero estaba seguro que esa era la dirección. El rubio pudo ver como algo llamo la atención del pequeño lobo y salió corriendo inmediatamente. No podía ser Sengoku ya que había sido totalmente sigiloso, era imposible que hayan notado su presencia tan fácilmente. Estaba seguro de que no había cometido ningún error. Para la suerte del Hoshigaki, el lobo salió corriendo en dirección de la aldea. Así que si tenía aún más suerte, se dirigiría hacia donde estaba la entrada que él utilizaba.

Luego de una pequeña persecución entre la maleza, el shinobi pudo ver un pequeño hueco en la muralla por el que podía escapar el lobo. Ahí saco de su cinturón un par de kunais y los lanzo hacia el lobo pero sin tener la intención de golpearlo. Sino que los kunais cayeron a un costado de él asustándolo y cambiando su dirección. Sengoku se detuvo a tomar sus herramientas y observo el hueco en la pared. Es probable que utilizar ese hueco para poder entrar y salir libremente. Había que notificar de esta abertura a la oficina de la Mizukage para que pueda arreglarla pero por ahora el shinobi debía sellarla momentáneamente. Se acercó a un árbol y tomo una roca bastante grande que servía para poder tapar el hueco.

El rubio estaba listo para irse pero escucho un grito de dolor de un animal, no se encontraba muy lejos así que se acercó para ver de que se trataba. Al llegar a la escena del crimen entendía lo que había sucedido. Había un lobo mucho más grande con el pequeño lobo muerto en su boca. Aquel lobo había asustado al pequeño y había salido corriendo, no había sido por la presencia de Sengoku. Por la presencia del lobo mayor era posible que no quería estar por su territorio y termino buscando comida dentro de la aldea. Era una imagen triste pero era la regla del más fuerte. Sengoku se fue del lugar pensando en lo que había sucedido.

“No pude hacer mi misión sin que el lobo no muriera…”
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