Naruto Reliquias Ninja


La anciana | Misión rango D

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La anciana | Misión rango D

Mensaje por Lyan el Sáb Ene 09, 2016 1:51 pm

Especificaciones de misión:
Nombre: La anciana
Clase: D
Lugar: Calles de Konoha
Descripción: Ha llegado una persona con mucho dinero a la aldea, está probando para quedarse a vivir. Se llama "Samy", y el camión que transportaba sus pertenencia se ha quedado sin nafta, por el momento no tienen una solución rápida, y se cree que es muy peligroso que queden varados en las calles, puesto que hay maleantes al acecho.
Objetivo: Transportar todas sus pertenencias en óptimas condiciones
Total de Líneas: 30 Líneas
Recompensa: 50 PE + 500 Ryo

- ¡Ay dios! ¡Mis preciosos muebles! ¡¡Muevan ese camión de una vez!! -los incesantes gritos de una anciana tenían a toda una manzana conmocionada, logrando que todo mundo asomara por las puertas y ventanas de sus residencias para ver lo que sucedía, encontrándose con la curiosa imagen de una anciana parada en mitad de la calle, frente a un camión, señalando este mientras vociferaba mil "Finas" maldiciones contra aquel pobre individuo al que se le había pasado el llenar el tanque con Nafta suficiente para llegar al nuevo hogar de la mujer. Los vecinos de la zona estaban ya bastante cansados de los gritos constantes de la señora, pero para su suerte la aldea ya había enviado a alguien para que se encargara de la situación.

- Señora... -y allí estaba, parado detrás de la mujer y apoyando su mano sobre el hombro de esta, un joven pelirrojo con un parche tapando su ojos derecho. La mujer, al sentir el tacto sobre su hombro, se dio vuelta rápidamente, encarando al muchacho, pero al ver su expresión seria y tan neutral las palabras se le borraron de la garganta. Aunque mostrara una expresión tan tranquila, eso no quitaba lo mucho que imponía su presencia, más pensando sobre una mujer ya entrada en edad que no estaba acostumbrada a ser desafiada de ninguna manera.- Por favor, cálmese. Fui enviado por la aldea para proteger el camión en lo que llega la nafta, le pido que tenga un poco de paciencia -las palabras dichas por Lyan, acompañadas por su tono tan tranquilo y una leve sonrisa adornando sus labios, lograron tranquilizar a la señora quien, luego de soltar un leve suspiro, se subió a la cabina del camión a esperar.

La paciencia del pelirrojo era grande, pero sabía bien que no todos poseían esta cualidad, razón por la cual supuso que la mejor opción, ante de hacer nada, era callar a la señora y así evitar el incordio por parte de los vecinos, quienes casi lo alababan por haber logrado que aquella mujer dejara de cacarear. Ignorando esto, Lyan se acercó al camión y, subiéndose sobre el techo de esto, se sentó con las piernas cruzadas, en la típica posición de "Loto", saco un libro de su chaqueta y comenzó a leer, manteniéndose siempre atento a lo que sucedía a su alrededor. Obvio que era consciente de que más de un maleante aprovecharía la ocasión para intentar robar las pertenencias de la anciana, esa era la razón de que estuviera allí, evitarlo, pero de nada servía, a su parecer, estar mirando de un lado a otro. Si querían atacar lo haría, importaba poco si él estaba dando vueltas por allí o sentado sobre el camión, leyendo.

- ¡Venga chicos, es solo uno! ¡Esto es dinero fácil! -y efectivamente, como el pelirrojo pensaba, aquellos con intenciones de robar el contenido del camión no demoraron mucho en hacerse presentes en la zona, liderados por un sujeto que a simple vista se notaba bastante pasado de alcohol en sangre. Cinco personas más lo seguían, todos armados con palos, alguno que otro con clavos incrustados en estos.- Mira, niño, vete por las buenas y no te lastimaremos -amenazó el borracho líder, señalando al pelirrojo con la punta de su improvisada arma.

- Jum... -Lyan cerro su libro, mirando de reojo al grupo de idiotas que parecían querer asaltar el camión mientras escuchaba los gritos desesperados de la mujer subida en la cabina del vehículo, acompañado de los intentos inútiles del conductor de calmarla.- No, creo que no me iré -respondió con tranquilidad, parándose y guardando el libro dentro de su chaqueta. Inmediatamente después dio un pequeño salto al frente, bajando del techo del camión.

La reacción por parte de la pequeña "Banda" fue inmediata, lanzándose todos contra el pelirrojo mientras entonaban algo similar a un grito de guerra. Lyan, por su parte, se lanzó rápidamente al frente y, antes de que pudieran dar más de dos pasos, golpeo a quien lideraba al grupo con una patada baja rotatoria directo a su rodilla, venciéndola y logrando que este cayera al suelo sin remedio. Luego, sacando rápidamente un Kunai de su porta-armas, bloqueo el golpe de uno de aquellos palos de maderas abanicado contra él, clavando el filo de su arma sobre su superficie y luego desviando el golpe a un lado, para luego de un rápido rodillazo al estómago del sujeto que lo empuñada dejarlo sin aire, arrodillado sujetándose la zona afectada. Ya eran dos menos, pero quedaban cuatro por quienes encargarse.

De un rápido salto a un lado Lyan esquivo otro golpe, pero en consecuencia no logro evitar un puñetazo que le llego de lleno al rostro por parte de otro de los asaltantes. La sonrisa confiada de este se esfumo al notar que el golpe no había afectado al gennin tanto como suponía, para ser reemplazada por una expresión de claro dolor al recibir un gancho derecho directo a su estómago. Dos más se acercaron, cada uno por su lado, pero el joven logro neutralizarlos dando un pequeño salto y golpeando a cada uno en el rostro con una patada doble, que si bien fue bastante efectiva, lo dejo en una mala posición frente al último de sus "Contrincantes", quien se acercó rápidamente al verlo en el aire e intento golpearlo con el borde de un palo de madera con clavos oxidados incrustados en este. Lamentablemente para él el pelirrojo fue más ágil y sujeto el palo por la zona donde no llevaba clavos antes de que este impactara en su cuerpo. Luego, arrebatándole el palo de un tirón, puesto que el tipo no estaba muy sobrio que digamos, lo noqueo de un rápido puñetazo al rostro, dando por zanjado aquel intento de robo.

La anciana celebraba desde dentro del camión, agradeciendo al muchacho por su "Gran valentía" al confrontar a esos borrachos. Curiosamente apenas unos segundos después de terminado al combate llego un ninja con un bidón de nafta, no hay que describir la tremenda reprimenda que se llevó de parte de la mujer por tardar tanto.

El camión fue reabastecido y volvió a ponerse en marcha, solo que con un ninja pelirrojo sentado encima de su techo. El camino hasta la nueva casa de la mujer fue tranquilo, así que ni bien llegaron y descargaron todo el Gennin se despidió de la mujer, quien le dio las gracias más veces de las realmente necesarias, y luego se fue. La misión estaba cumplida, solo quedaba pasar por su recompensa luego.
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