Naruto Reliquias Ninja


Sólo los inteligentes sobreviven | Entrenamiento | inteligencia

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Sólo los inteligentes sobreviven | Entrenamiento | inteligencia

Mensaje por Aizen el Sáb Ene 09, 2016 12:28 pm

Allí estaba Aizen, en el campo totalmente solo. El joven sabía que si no practicaba sus puntos débiles pronto sería derrotado, por lo que éste se tomó un tiempo libre antes de presentarse ante su primera misión, siendo ésta la oportunidad para demostrar todo lo que era capaz, aunque no pensaba nada más en aquello, estaba más centrado en tener un destino, ser alguien importante. Su mirada era lo que reflejaba lo que había en su alma: Su alma estaba llena de oscuridad pero una oscuridad calmada.

Miró al cielo y sintió como éste le limitaba, sentía que su límite era el cielo, cielo que todos creen benevolente, sinónimo de belleza y de bienestar, aunque para el Aburame no era así, era un límite, como si el mundo se tratase de una gran esfera donde todos están encerrados condenados a convivir unos con otros, compartiendo la luz que el discípulo de la oscuridad tanto repudiaba, repudiaba la vida como todos las conocen, él estaba allí para cometer su destino. Ese destino que parecía haberse estado burlando de él constantemente pero que, a fin de cuentas, esperaba llegar hasta lo más alto algún día. Día que estuviera allí, junto a su nueva familia y que le reconocieran como una gran persona, más allá de los Aburame, más allá de un ninja... No era un mérito fácil de conseguir pero al menos esperaba que pudiera llegar a saber de su significado algún día, más bien pronto que tarde... Aunque algo le decía que no sería nada fácil y que todavía había muchas piedras en el camino de la vida que tenía que superar. Pero lo haría, sin lugar a dudas.

Más que pronto se dispuso a meditar, era algo que hacia su madre, la cual recordaba apenas nada, alguna foto que había visto desde hacía tiempo, poco más, cuando era pequeño y eso al parecer la tranquilizaba, por lo que le habían dicho. Años después Aizen lo hace intentando mejorar el su inteligencia a través de la meditación. Caminó hacia el centro del gran campo, se sentó en una posición típica para la meditación, aunque dejaba su espalda recta y su cuerpo alerta. Parecía que el chico de gafas no tuviera vida, una total marioneta o mejor dicho, un fantasma. Su mente se mantenía despejada y comenzaba con un control equilibrado, extendiendo éste por las distintas extensiones de su cuerpo para notar que allí había algo, para comprobar que su cuerpo tomaba tal estímulo. Para él lo que hacía ahora era algo nuevo, no estaba acostumbrado a lo quieto: siempre vivía moviéndose y adaptándose a la zona donde se desenvolvía.

Pensar en Dan'atsu hacía que sus pensamientos y mente tomaran mejor forma, que mejorara la seguridad en sí mismo y la voluntad de éste se veían fuertemente influenciados por el recuerdo de su madre; aunque su madre vivía en su memoria no podía representarla, no podía abrazarla de nuevo.

Volvió a concentrar todos sus pensamientos y esfuerzos en el centro de su cerebro, intentando dejar un gran espacio para el vacío que necesitaba, pues requería naturalidad y libertad. Alcanzar la paz interior para poder plasmarla en algo físico. No era una tarea nada fácil, sin embargo quería conseguirlo por todos los medios. Se había propuesto conseguirlo y no pararía ante nada ni nadie.

Se levantó y más pronto que tarde su mente estaba dispuesta para lanzarlo con fuerza en una dura realidad. Cerró sus ojos nuevamente e imaginó oponentes, algo que siempre tenía en cuenta era que «el peor enemigo es uno mismo» y tenía razón quien quiera que fuera el autor de esas palabras, Aizen sabía que su peor enemigo era él mismo, era el único que conocía sus debilidades y cómo explotarlas al máximo. Pronto ya estaba rodeado de Aizens imaginarios: Con la cabeza baja, ojos sin brillos, inexpresivos e inmóviles. Así se veía él mismo, así era como él tenía su presencia en el mundo y era todo lo que quería.

La primera prueba consistía en esperar relajadamente y que le vinera a la mente algo qe hacer, esperando que fuera más pronto que tarde pero sin demasiada prisa, en realidad. De forma instintiva, movió las manos como si estuviera realizando sellos, tomando una gran cantidad de aire en el proceso y soltándola instantes después, como una respiración tranquila y profunda.
Tenía como objetivo el primer clon imaginario que de inmediato se empezó a mover en su mente, se acercó con rapidez y expulsó aquél aire convirtiéndose en una enorme ráfaga en su cerebro, eliminando al imaginario clon de sí mismo. Para ser su primera prueba había ido bastante bien. Al ser impactado, el clon imaginario no pudo faltar aquella sangre, era como se representaba todo en su cabeza. Observó que se acercaban otros dos clones, de igual forma tomó más aire de una manera más eficaz, ya le pillaba el truco a aquello de la relajación y el ataque usando su cerebro y pronto lo dejaría en la cara de su objetivo acertando, como había sucedido la vez anterior, una ráfaga enorme que barrería a aquellos clones.

Ya había eliminado a dos de sus personajes producto imaginario de su mente. Sus ojos brillaron otra vez por un breve instante antes de intentar eliminar al último: tomó aire de nuevo pero está vez de una manera mejor: al soltarlo pudo generar una ráfaga con muchísima mayor potencia que la primera que despedazó el estómago de su clon imaginario y fue a parar a unos de los blancos que tenía aquella área de entrenamientos. Le pudo hacer cortes y tuvo una penetración leve aunque el daño a una persona normal fuera sido considerable. Si alguien fuera estado allí en realidad mientras prácticamente dentro de su mente, lo único que podría haber visto era como fruncía de vez en cuando el ceño, pero sin moverse del sitio en realidad. De todas formas nadie había salido herido y él sólo batallaba con los productos de su imaginación. De nuevo se concentró, aunque en esta ocasión probaría otra cosa. Ya había tenido suficiente con los productos de su mente, al menos en cuanto a clones se referían. Probaría con otra, pero ésta vez sin los clones que le reproducía su cerebro. Quería tener una concentración plena en lo que hacía, aunque fuera buen juego lo que hacía, sin embargo, él no disfrutaba de aquella macabra diversión.
Pronto moldeó los pensamientos de su cabeza y se dispuso a soltar aquella carga que tenía en la mente desde hacía tanto tiempo mientras decía las palabras más apropiadas en su cerebro, aunque en realidad él no las dijera verbalmente. De nuevo salió una ráfaga de aire de un empuje considerable que echó para atrás a los pensamientos de su cerebro que querian perturbarlo, aunque en realidad sin dejar de pisar el suelo ni despertarlo de aquél extraño trance en el que estaba inmerso.
Levantó polvo e hizo ralladuras en un tronco cercano, como siempre desde que comenzó a entrenar dentro de su cerebro, en la vida real no sucedía nada de lo que él creía como real. No se esperaba tal cosa y sólo frunció el entrecejo antes de volver a intentarlo nuevamente, aunque esto sí podía verse desde fuera. La ráfaga hacía sido de un metro de ancho y dos de largo, eso fue lo que calculó él, sin embargo. De nuevo el movimiento de su mente, los engranajes de su cerebro girando sin parar y con éste el moldeo de sus pensamientos, otra vez. En esta ocasión no dijo ninguna palabra, se mantuvo concentrado hasta el momento que lo necesitara, que sería bastante pronto. Ahora el empuje había sido más fuerte ya que al tronco no ceder, simbolizando todos sus temores, empujaba a Aizen hacia el lado contrario. Las ralladuras fueron más profundas, tanto que logró sacar astillas y rasgar la pintura de ésta, al menos era lo que él podía ver como único espectador y participante de todo aquello.

De nuevo, por tercera vez practicaba otra vez para poder conseguir la meta que tenía en mente, nunca mejor dicho. Ésta vez intentaría algo nuevo. Pudo fabricar una serie de trampas que tendrían como objetivo disparar agujas ninjas en dirección a Aizen, siempre dentro de su cabeza. Las trampas estaban de frente, eran tres y cada una dispararía dos agujas ninjas al activarse. Se tomaba en serio sus entrenamientos, y si eso era clavarse Kunai’s o agujas, lo haría sin titubear, aunque su resistencia estaba bien pero no era la mejor pero gracias a su clan podía tener aún más resistencia de la que deseaba. Respiró profundamente y volvió a calibrar su cerebro. Se preparó para sentir como el poder le daba una sensación similar a una quemadura muy leve, ese cosquilleo... No estaba acostumbrado a retribuir con tal velocidad y sin descanso todo aquello que él hacía por primera vez.

Realizó el movimiento de manos para llevar la habilidad acabo, colocó sus manos al frente y gritó tan fuerte que en su cabeza parecía un eco cercado. Más que pronto de sus manos salieron al unísono una sola gran ráfaga de viento puro que pudo desviar las seis agujas ninjas que se aproximaban hacía él, ninguna dio en él y se sentía realizado al poder aprender otra técnica, aunque era sólo el principio para aquello que tanto anhelaba. Se iba a superar una y otra vez hasta quedarse sin vida. Sus manos ardían, sólo un poco para él, pero aquel sobreesfuerzo no le importó en lo absoluto, por lo que volvió al entrenamiento. Parecía no terminar nunca aunque en realidad siempre estaba esperando que no se terminara pues sabía bien que tenía que entrenar duramente para poder vencer a cualquiera que se interpusiera en su camino.

Aizen recordo como su padre fabricaba una espada de un gran tamaño para guardarla, al menos hasta donde recordaba de su padre, que era más bien poco. En su mente agarró de la manga escondida diez senbons y se los metió directamente en la boca. Aguantó estoicamente el dolor, pues no podía siquiera pensar en ninguna otra cosa que no fuera mejorar constantemente, más con la inteligencia. Lo único que le quedaba por hacer era saber de dónde podía sacar más energía, pues poco a poco se le iba agotando, cosa que no le gustaba en absoluto. Nade era de hierro y aunque él quería serlo, poco podía hacer para hacer frente a un entrenamiento de ése nivel. De todas formas iría todavía más en forma para conseguirlo, cosa que le imposibilitaba muchísimo. A fin de cuentas estaba concentrado y todo estaba dispuesto al milímetro para saber lo que tenía que hacer llegado el momento y obviamente él lo tenía siempre en cuenta.

Caminó hacia al árbol y las volvió a ingerir, vio sus brazos... Sus brazos que podían convertirse en más de lo que él había pensado, pues no solamente contaba con el control de los insectos, sino, en realidad, de todo lo que tenía. Podía ser más poderoso, así que inhalo fuertemente y exhaló e inhalo lo más lento que pudo y cuando se sintió a gusto notó que una gran calma y paz le habían hecho mella en él. Sus dedos comenzaron a convertirse en serpientes blancas de mediano tamaño, estas lanzaban pequeñas mordidas pero aun no eran letales... Ya que no lo eran, se concentro de vuelta inhalo y expulso el aire acumulado en sus pulmones. Visualizo en su mente unas grandes serpientes que podían emerger de sus brazos, tan fuertes y venenosas que harían a cualquiera estremecerse. Acumulo chakra en sus brazos y cerró los ojos en un momento: quería tener que notar la naturaleza alrededor de él. Rápidamente sus brazos comenzaron a tomar forma de serpiente primero la cabeza y luego el cuerpo, tan largas que pasaban del suelo y se recostaban en el suelo. Al abrir los ojos, el joven de oscuros cabellos sonrió y volvió sus brazos a la normalidad, sentía el poder del clan emerger de su cuerpo... Su alma y sentir a su madre acompañándolo, por muy lejana que ésta estuviera.

Algo cansado cerró sus ojos para nuevamente meditar, concentrándose para poder seguir adelante con el entrenamiento, aunque le empezaba a doler la cabeza como nunca antes le había dolido. Tal vez ese entrenamiento le había matado algunas neuronas, no lo sabía... Pero al menos ya quedaba poco para irse a descansar. Puso toda su concentración en no malgastar el tiempo del que disponía. Su concentración estuvo hasta que escuchó una explosión a la lejanía, pero estaba tan concentrado que lo escuchó y justo en ese momento apareció entre las malezas una serpiente blanca con unos ojos amarillos intimidantes. Como siempre, todo era producto de su imaginación: él, en realidad, nunca se había movido del sitio en el que estaba sentado.

Concentró sus pensamientos en materializar algo ensu mano nuevamente, esperando tranquilizarse un poco. Luego realizó el sello con rapidez para moldear su chakra y realizar aquella técnica, que era un soplo de viento imaginado en su cabeza, pues era lo que sentía en el exterior y tal vez así se lo imaginaba su cabeza. Correría inmediatamente a uno de los arboles cercanos y descargaría aquella habilidad en él, haciendo un corte en forma de “X” ya que fue la forma con la que dirigió su ataque, saltaron astillas y pedazo de corteza por el corte, siendo rápido y limpio. Se había dado cuenta de su habilidad y que en pocas horas mejoraría tanto, su cabeza empezó a doler, se había excedido con tanto entrenamiento, su cantidad de chakra, que en realidad era la cantidad de pensamientos y dolor de cabeza que sentía, había quedado por debajo de la mitad. Pronto se iría caminando hacía la aldea, su semblante sereno y tranquilo no cambió aunque sus manos dolían bastante; pero si eso significaba el alcance para un mayor nivel de poder, lo haría sin dudar. Por ahora en lo que debía pensar era en las misiones que se propondría para ganar Aizen, eso no era de obviedad, debía conseguir al joven de ropajes oscuros ya que eso significaba mejor equipo y mejores oportunidades.

Cuando llegó a su lugar de descanso favorito, en una de las esquinas de la aldea que estaban casi deshabitada, era su lugar perfecto; no habían chicos que gritaban y demás cuestiones que se presentan en lugares con población elevada. A Aizen se le notaba que no le gustaban las personas y eso se notaba a la legua. Se quitó toda aquella ropa y se dispuso a meditar, a hablar con él mismo y a recuperar parte de las nauronas que había perdido, comiendo bien y bebiendo algo de agua, pues estaba seco después de tantas horas por allí quieto y casi perdido, aunque en realidad no se había movido de aquél sitio y muchas personas podría haberlo visto, él de eso no sabía absolutamente nada, pues estaba en su mundo practicando para mejorar la inteligencia, ya que era más bien corto en ciertos aspectos de la vida que esperaba mejorar mediante entrenamientos con sus respectivos esfuerzos, claro está. Luego quedarían más entrenamientos pero bueno, todo a su tiempo, esperaba. Mañana sería otro día para hacer algo, siempre era así. Ahora estaba totalmente tranquilo estaba, respirando con tranquilidad, equilibrando sus fuerzas para poder usarlas en otro momento. El ardor en sus manos demostraba que había mucho poder por delante y que no iba a descansar hasta alcanzarlo. Por ahora estaría tranquilo, paciente como las arañas; esperando que alguna presa caiga en sus redes. En su mente tenía una variedad casi inacabable de planes; él era el mismísimo resultado del silencio. Ese silencio le rodeaba, como si fuera un imán, y eso lo mantenía con vida, la soledad, la oscuridad y el mismo silencio que lo vio nacer ahora como es.

Cuando despertó de aquél trance de pensamiento en el que se había inducido voluntariamente, pensó que la mejor manera de realizar aquél entrenamiento era dejarlo por el momento. Ya había hecho mucho, ya había estado demasiado tiempo allí, a la intemperie y en realidad no quería tener nada que ver con la inteligencia, al menos ese día. Estaba demasiado cansado, por lo que únicamente puso rumbo hacia su casa en Iwagakure, donde le esperaba un buen tazón de fideos y una cama más o menos cómoda... Al menos más que la oscuridad y el césped que podía haber por los alrededor, así como alguna roca solitaria. No se había dado cuenta hasta el momento, pero lo cierto es que le había servido de mucho aquél entrenamiento.
avatar




Ryous : 1500 Mensajes : 30
Fecha de inscripción : 01/01/2016
Edad : 67
Localización : Por el mundo

Ver perfil de usuario http://narutoreliquiasninja.foros.bz/

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.