Naruto Reliquias Ninja


La asesina fantasma [Mision B]

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La asesina fantasma [Mision B]

Mensaje por R O H A N el Jue Mar 10, 2016 6:31 pm

La mañana inicia con brío dejando caer su resplandor absoluto sobre aquel mar de árboles que asoman las copas sobre la tierra, mar verde que choca y contrasta con el firmamento, en el que surcan las aves, propagan su canto que se inflama montando al eco que se cuela entre los rincones de aquellos recovecos infinitos que se trazan al límite de las sendas dibujadas por los troncos vetustos, que dan forma a un laberinto que emana desde cada espacio que configura a la tierra de aquel país del fuego, donde yacen tierras ninja, tierras de donde han surgido leyendas, mitos arcaicos que hoy en día son ejemplo para la nueva sangre. La aldea oculta entre la hoja se halla más allá de estos confines, comarca de shinobis. Guerreros que hoy se encuentran en labores propios a solicitud de la familia del señor que rige sobre aquel país, puesto que un suceso peculiar se ha suscitado en las entrañas de su familia.

Las voces de un grupo de ninjas especializados en la búsqueda e investigación retumban en aquellos rincones, donde los bosques repletos sirvieron como escena de un crimen, el cuerpo de una mujer fue encontrado colgando del asta de un árbol. La saña con la que se observa el cuerpo lastimado elabora diversas especulaciones, definitivamente es un evento del cual debe enterarse el hokage. El reporte ha llegado a su oficina por medio de un halcón ya que las distancias que separan a aquel bosque, fuente de la escena, de konoha es bastante amplia. Aproximadamente habría recibido el mensaje a las 10:00 a.m. siendo casi medio día el debería estar por llegar a aquel lugar. Son al menos siete shinobis los que esperan mientras realizan las labores de recolección de datos, sumergidos en su trabajo de manera sincronizada realizan hallazgos que desean expresar a su líder, quien en un acto de velocidad pura llega al lugar trayendo consigo una briza ligera que pareciera competir con él. Sus ropas oscuras en contraste con su cabello blanco hacen evidente que se trata de él, por quien han solicitado, se trata de Rohan, el hokage.

Saluda fríamente, no puede dejar de pensar en lo sucedido ya que una oleada de incidentes de ese tipo se han estado presentando en el país del fuego y se presentan cada vez más cerca o incluso en la misma konoha. Su rostro severo expone su sentir, se acerca hasta el punto en donde aquella mujer fue colgada. Ella había sido vinculada con una serie de asesinatos ocurridos en meses pasados, sin embargo las evidencias hacían poner en duda la veracidad de dichos argumentos debido a que en las escenas de dichos crímenes las evidencias no tenían rasgos comunes lo cual hacían especular más aun sobre el caso, específicamente el shinobi de cabellos blancos pensaba en la posibilidad de que la persona que había asesinado a aquella mujer fuera el asesino real de todos los demás, no lo sabía pero esa conjetura llegaba a su mente la cual por cierto había sido otorgada de un don intuitivo lo que le hacía ser un tipo con un intelecto agudamente afilado, además conocía a detalle aquella situación, pues se había empapado de información anexa a la que le habían proporcionado el día de hoy. Estaba discpuesto a llegar a las ultimas conclusiones de aquel caso tan dificil de sobre llevar. Estaba en deuda con aquella familia por ser amigos de antaño y el sentimiento de responsabilidad profundizaba dentro de él.

Una larga jornada de búsqueda de evidencia concluía mientras las primeras estrellas de la noche comenzaban a colgarse sobre el firmamento, las nebulosas acompañaban a las tinieblas que mermaban aquel trabajo, era hora de regresar a casa. Estando allí comenzó a leer los reportes de aquel día, las minutas reflejaban la saña y planeación de un asesino en serie que con mente digna de un prodigio había llevado acabo sus cometidos con la precisión de un cirujano. Varios perfiles sobre la mente y personalidad del criminal se habían realizado. Entonces se sumergió de nuevo en las narrativas de los homicidios supuestamente cometidos por la mujer de nombre Marina Emiya. Si las suposiciones del shinobi eran ciertas la siguiente victima sería una persona cercana al linaje del señor feudal lo cual comprobaría sus suposiciones, determinando a un solo asesino que con intenciones de una cuartada aria ver a su última víctima como la autora de sus anteriores trabajos. Entonces creo un perfil distinto, uno que no buscara encontrar la identidad del asesino, crearía uno que se enfocara en la determinación de una siguiente víctima. Entonces pensó en el tipo de personas que antes habían sido asesinadas. Todas eran mujeres de entre 17 y 23 años, habían sido cuatro mujeres contando a Marina las que poseían un aspecto bien parecido, cabellos rubios y ojos claros, de estatura media y complexión delgada, todas con un atractivo en específico y de personalidad gentil, valientes, mujeres que de verdad salían de lo común. Aquellas conclusiones le hicieron llegar intentar pensar como el asesino y así determinar a la posible siguiente víctima.

Al siguiente día estaba camino a la escena del crimen cuando se encontró con un miembro del equipo de investigación, el jefe de aquel cuerpo shinobi, al cual le comento su idea la cual consistía en hacerse pasar por una pequeña con rasgos aparentemente similares, habiendo adelantado aquel plan y ya que parte de la familia del señor feudal se encontraba en konoha para estar en un lugar más seguro aprovecho la estadía de la familia de aquella joven de nombre Oboro. Estando en la casa de esta explico a sus familiares la posibilidad de que el asesino pudiese presentarse y atacar como había pasado anteriormente al caer la noche. Y así pues pasaron algunas noches entre las que el joven Hokage se intercambiaba su persona por la de aquella joven sin que nada extraño ocurriera hasta que a la tercera semana del último asesinato algo extraño ocurrió.

Las 2:00 a.m. corrían cuando un extraño ruido alerto los sentidos del shinobi quien con frialdad y apariencia de la joven oboro adoptada permaneció en silencio aparentando estar dormido. Silencio total y olor a muerte ocuparon el ambiente que se filtraban hasta las fibras de aquel cuarto, sumergido en tinieblas, abatido por el peso de aquella sensación transitoria. Entonces y de golpe un pinchazo profundizo en la piel de aquella joven, mermando sus sentidos hasta hacerla presa fácil de aquel homicida que en cuestión de segundos había realizado su cometido llevándola consigo hasta un punto fuera de la aldea en donde a solas abrió la bolsa en la que había echado el cuerpo de la joven. Sus ojos se encontraron uno contra otro, cruzaron miradas y el shinobi pudo notar la maldad personificada en un joven de aspecto raquítico, débil y de rostro lívido, demacrado, similar a una parca. Podría abatir su aspecto la voluntad de una persona ordinaria, pues su aspecto es el de un fantasma que atisba a su presa con la intención de devorar su alma. Presto saca un afilado cuchillo que dirige al cuerpo de aquella joven que al tacto con aquella hoja estalla dejando una nube de humo que atrapa a aquel asesino que incrédulo observa aquel acontecimiento, tiene la sensación de haber perforado a su objetivo el cual se trata de no más que un madero que lleva consigo un sello explosivo diminuto que revienta una explosión, una que alcanza únicamente a dejar inconsciente a aquel tipo. Mientras el Shinobi original lo observa, realiza un jutsu que sella al desfallecido homicida para erradicar intentos de fuga, lo traslada entonces de nuevo a la aldea en donde habrá de confesar sus maldades y cumplir la condena requerida.

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