Naruto Reliquias Ninja


{MISION B} - Psicópata

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{MISION B} - Psicópata

Mensaje por Naori Uchiha el Miér Mar 09, 2016 12:15 pm

Estaba por oscurecer, y me encontraba de pie frente a una residencia de la aldea. El ambiente era frío, pero no a causa del clima, si no por lo acontecido unas horas atrás en aquel lugar. Estaba de pie frente a una humilde casa de color azul marino, unas cercas blancas protegían el verde césped cubierto por hojas marrones que caían de un enorme árbol plantado en su interior. Una pequeña casa blanca, a un costado del árbol, con una placa que decía "Piti", al parecer la mascota de la familia. Colgando de dos grandes ramas de aquel inmenso árbol, un pequeño columpio de madera, atado con una soga de color marrón.

El lugar, era ideal. Sencillo, tranquilo, hermoso, el espacio perfecto para una familia que deseaba pasar momentos de tranquilidad en este mundo de constantes guerras. Pero una pequeña cinta de color amarillo con las palabras "Aléjense" escritas, opacaban aquel hermoso paisaje. Aquel lugar de ensueño,no era mas que una escena de un horrible crimen. La pureza y el encanto, habían sido arrebatados por culpa de un hombre cuya mente retorcida había acabado con la felicidad de aquella casa. No había excusa para lo que había acontecido en aquella morada, una mujer y dos pequeños niños habían sido arrancados de este mundo, sin previo aviso. 

Levanté con mi mano izquierda aquella cinta, inclinándome un poco para poder ingresar al espacio en donde se había llevado a cabo el horrible crimen. A paso lento comencé a ingresar al jardín, todo se veía en orden. Mi única compañía era el silencio, y los tenues rayos del sol que con el pasar de las horas iban desapareciendo. Llegue a la puerta, instintivamente alcé mi mano para llamar, pero recordé que no habría nadie en casa. Abrí la puerta con lentitud, limpie mis pies en la alfombra de la entrada, e ingrese. Aunque ya no hubiese rastro alguno de aquella familia, debía mantener el respeto hacia la casa, no seria yo quien ensuciara aquel brillante piso.

Recorrí cada rincón del primer piso, todo se veía tranquilo y en su lugar. No había rastro alguno de que se hubiese suscitado alguna pelea, de que hubiesen forzado a alguien,no, era una simple estancia, como cualquier otra. Me dirigí al sótano, pensando que allí encontraría alguna cosa, era ese lugar siempre donde los secretos mas horribles eran encerrados. Temía bajar aquellas polvorientas escaleras, y hallar algo perturbador, mi corazón se aceleraba a cada paso que daba, cada crujido de los peldaños hacían a mi corazón latir a mil por hora. La oscuridad cubría toda la parte baja, una pequeña ampolleta colgaba sobre mi cabeza, halé el pequeño hilo para encenderla, y tras unos cuantos parpadeos el sótano se iluminó por completo. No había nada mas que cajas, basura y unas cuantas ratas que huían de la repentina luz. En un pequeño rincón, una ventana con un vidrio roto. Probablemente habían intentado simular un atraco, rompiendo el cristal para hacer creer que alguien quería ingresar al lugar. Lancé un suspiro, no había necesidad de analizar aquello, ya sabia cual era el culpable. Solo debía dar con su paradero. Tiré nuevamente del hilo, apagando la luz. Y subí con mas tranquilidad aquellas viejas escaleras.

Llegué nuevamente a la estancia, y observe las escaleras que daban al segundo piso. El barandal contenía huellas de manos ensangrentadas, extrañamente la dirección de estas iban hacia arriba, y no hacia abajo como supuestamente debería ser si el hombre hubiese salido de la casa. Subí sin tocar el barandal, eran pruebas y huellas que podían servir mas adelante. Al llegar al segundo piso, el escenario era diferente. Las paredes cubiertas de sangre, la alfombra manchada de rojo y un cuchillo a mitad del pasillo completamente manchado. Tres puertas habían en aquel piso. La primera puerta correspondía al cuarto de los niños, al entrar pude ver la cama de ambos cubiertas por sangre, las paredes salpicadas y varios juguetes destrozados. No había bastado con dañar a aquellos niños, si no que debía destruir la inocencia de aquel cuarto, y de aquellos juguetes que los acompañaban durante su corta vida.

Observe con pena aquella habitación, imaginando que solo el día de ayer había sido utilizada por dos pequeños niños que no tenían idea alguna de lo que les esperaba en la noche. Seguramente se fueron a dormir confiados, tras el beso de buenas noches de ambos padres, para luego ser perturbados en sus sueños. Quien sabe que pasó por las mentes de aquellos inocentes cuando su propia sangre se vio derramada en aquel lugar que para ellos era su guarida, el lugar mas seguro del mundo, y en manos de aquel hombre que debía protegerlos. Cerré mis ojos manteniendo silencio, mientras tomaba el pomo de la puerta y la cerraba con delicadeza. Caminé hacia la segunda puerta, la puerta de los padres. Esta se veía mas desordenada, ropa por todos lados, sangre en rincones inimaginables. Era probable que la mujer hubiese sido la primera en ser asesinada, la cantidad de sangre era impresionante, lo que daba a entender la furia con que la mujer había sido asesinada. La ventaba estaba cerrada,no había indicios de que el padre hubiese huido por aquella habitación, ni tampoco por la de los niños.

La ultima puerta correspondía al cuarto de baño. La puerta estaba cerrada, el pomo estaba cubierto por sangre, y la huella de una mano estaba marcada en la puerta, seguramente se apoyaron en ella mientras la abrían. Ese era sin lugar a dudas el ultimo lugar en donde aquel hombre debió haber entrado, la duda era si seguía alli, lo que era poco probable ya que la casa había sido revisada durante la mañana de este mismo dia. Active mi sharingan, por precaución, tomé un pañuelo que llevaba en mi bolso de armamentos, y tomé el pomo girándolo con delicadeza. El interior del cuarto, estaba cubierto de sangre, la ventana del mismo estaba abierta, y huellas de manos la rodeaban, era logico pensar que por allí había huido. Estaba acercándome a la ventana, cuando mi pie dio un pequeño resbalón, con lo que parecía ser un charco de agua. Bajé la mirada, y note que era sangre. Sangre que provenía de un pequeño mueble bajo el lavaba manos. Goteaba sangre de su interior. Abrí ambas puertas, y lo que encontré dentro me dejó helada. 

Allí estaba el hombre, sostenía con ambas manos un kunai que había enterrado en su cuello. Estaba sentado en el interior, completamente encorvado. Sus ojos estaban completamente abiertos, y se notaba en sus mejillas las huellas de lagrimas de arrepentimiento. Seguramente se había quitado la vida, después de que la casa fuese registrada, la culpa, el dolor y el remordimiento. Su mente perturbada que había hecho que le arrebatara la vida a quienes mas amaba, su razonamiento regreso a su cuerpo cuando ya era demasiado tarde, y la única escapatoria a ese enorme dolor, no era mas que la muerte.
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