Naruto Reliquias Ninja


[Mision Rango D] Cazando gatos ¿Parlantes?

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[Mision Rango D] Cazando gatos ¿Parlantes?

Mensaje por Mei el Vie Mar 04, 2016 8:24 pm

Estaba en una especie de subterráneo, apenas había luz y a duras penas se podía respirar, el olor a humo de cigarrillo era agobiante, como si te estuvieran exhalando el tabaco en la cara. — ¿He venido hasta aquí para ver un simulacro de incendios? Me digo a mi misma. —Si tuvieras tiempo, te contaría porque prefieres afrontar lo ilusorio en vez de lo real, ¡Los problemas a los que no te enfrentas no existen! Niegas la realidad.
— ¿Disculpa? ¿Y tú quién eres?
—Tu consciencia Mei, no he salido en muchos años pero aprovecho esta oportunidad para afrontarte.
—Eso no es cierto. Se lo que es real. Respondí con el ceño fruncido.
—¡No! Y dejas que los demás te digan lo que no es real…
—Déjame en paz, mi mundo está roto, ese perverso tren al que me subí hace muchos años exprimió mi cerebro como una naranja y todos esos recuerdos se me lanzan como dardos al vacío. Todo lo que veo perece al pie que pierdo la cabeza y no puedo arreglarlo sin antes arreglarlo yo.
—Si, en eso tienes razón, han cambiado muchas cosas pero lo has entendido al revés. Hizo una pausa. —Salva al mundo shinobi y te salvarás.
—Pues dime, ¿A dónde debería ir? ¿Qué debería hacer?
—¡Se debe servir a la reina, Mei! ¡Siempre se debe servir a la reina! ¡En todas sus apariencias!
—¿La reina? Estaba confundida ¿Yo soy la loca ahora?
—¡Quién demonios este al mando! ¡Solo sé que no se nada, he estado demasiado tiempo atrapado bajo los escombros de tu mente, no sé cómo se maneja el mundo realmente, solo sé que está bien para ti, cariño!
—¿Y cómo puede detener ‘’La Reina’’ esta creciente corrupción o ayudarme en mi búsqueda? ¿Qué sabe ‘’Ella’’ que yo no sepa? Si no puedes luchar contra ellos, uneteles.
—Esa persona es alguien que amaste en otro tiempo. Otra vida. Alguna de las múltiples que te has inventado. El tiempo nos cambia a todos.
—No todos los cambios son buenos.
—Recuérdalo cuando encuentres a La Reina
—¿Pero quién es la reina? Pregunté desesperada. Comenzaba a ver una luz, era un poco extraño. La perseguí y todo fue como una cruel jaqueca, me desperté con la respiración entrecortada y la frente sudada. Todo fue un sueño. Pero aun así sigo sintiendo ese olor a cigarrillo en mis fosas nasales. No me había ido a ningún túnel subterráneo, seguía en aquella pocilga de habitación custodiada por guardias que le pasaban hablando de mi —Es una amenaza para ella misma pero no para  los demás. No debería estar aquí. Dijo uno.
—Tienes razón, pero ¿A dónde debería estar? Respondió su compañero.
—En un maldito psiquiátrico, sin pelo y con una camisa de fuerza.
—Cada loco con su tema, aunque creo que su locura no tiene cura. Tras esto comenzaron a reírse y hacer una que otra broma más.

Mire mi escritorio, una enfermera dejo un vaso con mi dosis de píldoras antes de que yo me despertara, estaba tan enojada que la tire esas jodidas pastillas por el retrete, solo pensé ‘’Que se jodan’’, no tenía nada más en la mente que eso, ya estaba harta, tantos años de terapia terminan rebozando el vaso en segundos, y  créeme que no hay peor daño para la locura que un mal día, se dice que hasta el peor psicópata pierde la cabeza por uno. Estos doctores me arruinaron la mente con todo, arrebatando todo y poco que queda de mi con electro shocks, agujeros en el cráneo, pastillas, y entre otros aparatos. ¿Debo seguir asesinando para demostrar vida? No, o quizá sí, el problema es que no tengo tiempo para volver a mis antiguos carriles del crimen, mi vida es una serie de momentos que me llevan hasta al final, no hay intermedios, a veces lamento haber tenido tantos amigos y recuerdos antes de que ellos prácticamente me dejaran morir cayendo en este vacío existencial de la locura que padezco.
Observo otra vez el escritorio al salir del baño, veo un montón de pergaminos de misiones pendientes de las que debía encargarme, pero tenía pereza ¿Para qué mentir? Después de haber vivido tantas experiencias cercanas a la muerte, tener que bajar gatitos del árbol te parece un mal chiste. Es impresionante como la muerte me persigue en tantas formas y momentos, ella me da dolor de cabeza y no me deja dormir, a causa de esto escucho voces que provocan ganas existenciales de matarme, pero cuando logro escapar de ella otra vez siento que gané, más no es el final, sé muy bien en el fondo que toda esa pesadilla se repetirá en el próximo capítulo, pero al fin y al cabo somos los malos ¿no? No debemos tenerle miedo a la muerte, debemos verla como un escape, algo hermoso, magnifico, precioso.

Finalmente me calmo y tomo uno de esos pedazos de papel para leer la misión, al notar que debo buscar gatos comienzo a golpear mi cabeza contra la pared, me tiene más podrida que una manzana vieja este periodo de prueba, junto con todas aquellas disculpas de personas estúpidas con prioridad que creen que su vida es más valiosa que la mía cuando al fin y al cabo son otros sacos más de carne, huesos y sangre.
Decido ponerme a respirar profundamente y callarme la boca. Desayuno, me arreglo y me pongo en marcha a la misión de una vez. El día estaba tranquilo ¿Era de día o tarde? ¿Cuánto tiempo dormí? Una desventaja de haber estado tantos años en cautiverio es que la noción del tiempo la pierdes completamente, ellos mantienen las luces encendidas para que enloquezcas. En fin, me encogí de hombros y me eché a andar ¿Si yo fuera un gato dónde estaría?
Intente perseguir algunos en el transcurso del día pero volvían a sus casas, yo debía en realidad encontrar una guarida, esto no me servía, pero cuando estuve a punto de darme por vencida tropecé con la entrada a una alcantarilla. —Los túneles de mi sueño… Musité.
Más mi locura a veces es una bendición más que una maldición, no dude y abrí las podridas rejas fácilmente, al caer en ese húmedo lugar casi me resbalo pero logré mantener el equilibrio. Este lugar está lleno de ratas, es comida fácil, si yo fuera un gato iría por lo fácil. —Vuelves para realizar tu trabajo, vuelves a la escena del crimen… Dijo una voz, me volteo confundida y veo solamente un insignificante…. ¿Hablando?
—Ja. Respondí. —Pues el mundo está destrozado y a ti no te veo mejor… Agregué ¿Enserio estaba hablando con un gato? Debí tomar esas pastillas…
—Un gato criminal rara vez sale de su guarida… Pero tú eres especial.
—Ven acá, missi missi missi…. Preferí ignorarlo antes que alimentar más mi locura, comencé a acercarme a él lentamente dando silbidos. Pero no, el gato huye, me echo a correr como desquiciada tratando de no resbalarme y golpearme la cabeza
—Una vez fuiste parte de la misma psique ¿Dónde ha quedado eso? Por unos segundos casi le daba un buen batetazo en la cabeza pero no, si lo mataba se me iría mi guía y no quería eso. Por ahora.
Tras varios minutos de persecución doy con una pequeña entrada, obviamente no pasaba por ahí, así que tuve que utilizar un poco de fuego para… ‘’Ver mejor’’ —¡KAEN SENPŪ! Dije en alta voz, tras hacer unos sellos una nube de fuego me rodea, con esta voy avanzando y haciéndome paso entre las paredes fácilmente. —Me encantan las estructuras de Sunagakure… Dije en forma sarcástica mientras ponía los ojos en blanco.
En un par de segundos ya me encontraba en un gran basural repleto de gatos pulgosos que salieron corriendo en todas direcciones. —¡Anotación! Grite entusiasmada, al fin me iría a casa antes que de seguir escuchando voces.
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