Naruto Reliquias Ninja


¡Alto allí! [Mision]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¡Alto allí! [Mision]

Mensaje por R O H A N el Vie Feb 26, 2016 2:57 pm

El sol despunta con filo entre el cielo que se colmado de nimbos revelando el empíreo que significan aquellas tierras ninjas. La trova volátil de las aves se dilata entre el éter infinito que se cuela entre cada rincón de aquel poblado que se refugia entre una selva sin fin que sirve como coraza para los oriundos de konoha. Perdida entre laberintos sin fin, sin embargo su símbolos se observan a las distancias, entre aquel mar de ejes y arbustos se elogia a los iconos de antaño, labrados con extrema pulcritud los rostros en roca inmortal, los rostros de las más grandes leyendas que han surgido de aquellas tierras shinobis, donde la voluntad de fuego brota desde lo más profundo de cada ser que ahí reside, el canto del ave penetra entre sus ángulos interminables, como rindiendo tributo a los espíritus guerreros que velan por la paz de aquel país.

En las medulas de aquella aldea, justo al centro de aquellas tierras se levanta de entre las calles un edificio que alberga a la sombra que resguarda y vela por el bienestar de la aldea oculta entre la hoja, pasillos extensos que llevan hasta la oficina donde el hokage se encuentra, pasillos entre los que se conjura un embate entre luz y sombras que delimitado por el corredor tapizado en alfombras rojas que consumen el eco del talón al estallar contra el suelo, una silueta que trazada entre contrastes se deja ver embestida con atuendos claros; un atuendo oriental, un haori blanco que en su envés guarda la frase “hokage” con letras que simulan las llamas que arropan al país del fuego. Estriba el titulo más alto posible en una tierra ninja, se dirige hacia aquella oficina donde se trazan maniobras y tácticas globales que dirigen el destino de aquella, su aldea.

Su mirada perdida entre la nada, su rostro inflexible, sus cabellos centinelas ahogan la lobreguez, parten en dos aquella fina frontera de luz y sombras, la eminente mistica de aquellas paredes se conjuga con el bálsamo que se desprende desde la leyenda de su nombre; continua su andar hasta posarse frente a aquella puerta que da hasta su oficina. Con su mano derecha toma la manija de aquella entrada que abre lentamente, sus parpados parecen cerrarse, probablemente el sueño y cansancio acumulado por el exceso de trabajo deterioran su vitalidad en esa mañana. Camina hacia su escritorio y toma asiento en aquel solio forrado en piel, bastante cómodo, hecho a placer del mismo, sirve para regocijar un poco al cuerpo fatigado, descansa su cuerpo dejándolo caer sobre de aquel mueble; derrocha el cuerpo mientras sus ojos se van apagando, presa del sueño se queda dormido unos instantes hasta que desde la puerta de aquella habitación emerge el sonido del tacto abrupto de un puño que golpea su corpulencia haciéndolo despertar de aquel sueño efímero.

-hokage-sama!

Entra abruptamente un shinobi ataviado con los atuendos característicos de uno con rango chunnin y detalla los últimos acontecimientos suscitados dentro de la aldea. El desconcierto se refleja en el rostro del hokage quien comienza al instante a analizar la situación, realiza un movimiento con su cabeza indicando a aquel ninja salir del lugar después de haberle escuchado a detalle. Personalmente se hará cargo de aquel trabajo puesto que le parecía especialmente repugnante el hecho de que cosas así sucedieran en su amada aldea. Se quedó unos minutos más con la mirada perdida, analizaba detalle a detalle el informe de aquel subordinado para realizar su operación de manera rápida y eficaz, en toda la aldea no habría nadie que pudiera hacerlo con tan frio calculo, sin esperar demasiado se levantó de su sillón, dio un profundo suspiro y se encamino hacia las afueras de aquellos aposentos.

En su mente repasaba el modo en que aquella escoria operaba, recorrió los lugares donde se llevaron a cabo sus delitos y estudio detalladamente cada rincón. Era evidente que buscaba objetivos que favorecieran a sus intenciones, victimas o presas fáciles. Los lugares donde atacaba eran solitarios, particularmente alejados y en zonas donde arbustos poblados se encontraban próximos, generalmente operaba al caer la noche. “hmmm..” pensaba murmurando en sus pensamientos habiendo llegado a una conclusión, habiendo ideado la estrategia perfecta para poder capturar a aquel infame. Salió presto del último lugar donde había atacado, con una serie de saltos recorrió gran parte de la extensión de la aldea, seguido por una serie de clones que iba colocando en puntos propicios como blancos de ataque de aquel individuo, agregando un jutsu que consolidara una trampa perfecta, un anzuelo irresistible para el infractor. Abarcando todas las posibilidades se dispuso a esperar que se tragara en anzuelo mientras sus ojos observaban desde las sombras, como un tigre agazapado campeando a su presa.

Pasaron varias horas, el sol ya se había puesto y l ocaso inundaba el firmamento con luz pálida, en el cielo se encajan las comitivas frías, celestes, brindando a quien yace bajo sus infinitos fulgores. Entonces en uno de aquellos puntos se acerca una figura aparentemente desprevenida, su cuerpo encorvado y su paso lento evidencian la edad de aquel personaje que se aproxima a una bella dama que en una banca bajo el faro de una lámpara tímida que irradia luz raquítica, que va y viene padeciendo de un corto que de pronto colapsa y hace persistir al candil que envuelve a aquella silueta femenina, tan desprotegida, tan sola, que disfruta de aquel paisaje idílico que parece aletargarse entre en infinito. Aquella silueta recorre con calma la breve distancia que lo separa de aquella dama. –jovencita… podría usted indicarme hacia donde queda el hospital de la aldea? –concluye a escasos dos metros de distancia sin interrumpir su andar, su voz pesada y prolongado pronunciar manifiestan al viejo que irradia vetusta apariencia, lleva una túnica que cubre parte de su rostro sumergido entre sombras desde las cuales solo se distingue la luz de sus orbes que se abren completamente con singular pretensión reflejada por sobre las sombras.

La joven lo ha notado, sin embargo no se altera, se levanta tranquilamente y correspondiendo a la pregunta con la cordialidad necesaria únicamente toma del brazo al anciano y se perfila con él en dirección de la referencia solicitada mientras la mirada de aquel viejo se deforma, la locura en sus ojos inunda con frenesí a su ser que parece llenarse de vitalidad, de adrenalina que consume su cordura y revienta desde lo más profundo de su repugnante alma; sus manos seniles se transformar hasta hacer desaparecer sus arrugas, con ellas atrapa fuertemente el brazo de la joven y al instante deja ver su verdadera apariencia oculta tras un jutsu de transformación, una sonrisa maniaca se desborda desde sus labios mientras una explosión emerge desde la palma de su mano con la que custodia a la dama, jamás podría esperar que fuera presa del mismo jutsu con el que realizaba sus trabajos, una reacción instantánea por parte del desconocido le hizo desprender un golpe en dirección al rostro del usuario de aquel jutsu inesperado sin embargo aquello había sido una mezcla de dos técnicas que al tacto con el puño del infractor dejo detrás de este un madero con un sello explosivo adherido, una explosión había reventado en el lugar de manera instantánea, bajo la nube de humo formada por el impacto el cuerpo de aquel tipo, inconsciente, castigado por sus actos. El shinobi de cabellos blancos había permanecido en las sombras. Se paró frente de a su víctima y se dispuso a llevarlo a su celda, donde pasaría el resto de sus días.

avatar
Clan: Uzumaki
Ninjutsu
Fuinjutsu
Sapos
Senjutsu Sapos
Doton Katon Clase A

Ryous : 6250 Mensajes : 132
Fecha de inscripción : 09/01/2016

Ver perfil de usuario
Hokage

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.