Naruto Reliquias Ninja


| El Inicio de una Historia Peculiar 2.0 |

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| El Inicio de una Historia Peculiar 2.0 |

Mensaje por Indra Uchiha el Mar Feb 23, 2016 5:32 pm

**Continuo con su aventura por las pequeñas provincias del país del fuego, no había mucho que hacer para un joven como Indra donde su destino estaba pactado para unos meses después en el país del remolino, ahí tendría una reunión , según lo que le dijo un misterioso hombre encapuchado,  había ya sobrevivido a un típico ladrón de transeúntes y viajeros. Los fines todavía no los tenía muy en claro, muchas cosas que repentinamente los conectaron formaron en él una especie de lazo que no se arriesgaba a perder tan fácilmente. Pero como la mayoría de las cosas que Indra intentaba pensar, entraban por un lado y salían por el otro así de simple y sin darse demasiado rodeo al respecto. La cantina estaba a pocos metros del hotel donde se estaba quedando, era barato y bastante agradable, no podía pedir más en realidad. Luego de dormir entre árboles y matorrales de mala muerte, se podía dar lujos de vez en cuando y esa noche quiso aprovecharlos al máximo, luego de dudar tanto sobre la existencia de un ninja. Si moría al otro día, el dinero que había ahorrado no serviría de nada y para ser sinceros esa probabilidad se volvía cada vez más alta.Una vez en el lugar se encontró con una mesera muy linda que lo atendió como era debido, mirada vino mirada fue, nunca fue su estilo ir a hablar con las mujeres para simplemente ligar, pero esa noche ya que estaba haciendo cosas fuera de lo común, no veía por qué no. Además habían sido demasiado insinuantes a la hora de conversar y tomar el pedido, un juego histérico el cual odiaba, pero logró hacer una excepción por aquella vez. Esperaría a que el lugar este más vacío y acompañado por unos cuantos tragos que lo entonarían empezaría la cacería, no sabía si alcoholizado las cosas iban a ir mejor o peor, pero en aquel punto ya todo le daba lo mismo, era un hombre al final de cuentas un hombre solitario pero siempre le atraía una bella mujer.


Finalmente decidió acercarse y dar el primer paso, luego de meditar cómo empezar la charla lo mejor que se le ocurrió fue ser totalmente sincero y sin dar muchas vueltas a la cuestión. Básicamente porque cualquier otra cosa le parecía bastante vacía y falta de contenido, siempre creyó que lo mejor que una persona podía hacer era decir lo que pensaba desde su corazón sin importar qué:- Hey no pude evitar darme cuenta la forma en que me mirabas y supuse que sería una buena idea saber tu nombre así al menos tengo algo más en qué pensar además de en tu belleza, ¿No crees? – Una frase cualquiera, nada demasiado armado, pero a fin de cuentas era algo que realmente tenía ganas de ser y sin tapujos se lanzó esperando que la respuesta de la chica sea positiva.- Puede ser que te haya estado viendo o tal vez simplemente fue tu imaginación, ¿No pensaste eso? - Dijo la muchacha de pelos largos y ondulados en tonos marrones sin responder a la pregunta que Indra le había hecho. Logró ver por donde quería encarar la conversación aquella muchacha, aún más complicado de lo que pensaba estaba llegando a creer que lo mejor sería retirarse y no complicarse la vida. Pero fue en ese instante cuando recayó en que si todo en la vida fuese fácil perdería sentido, que lo bueno de ganar algo es cuando primero sabes que no lo tienes pero que debe ser tuyo porque simplemente lo mereces, como en todo, en las relaciones, en la sociedad, en la vida de un simple shinobi como él. El alcance de aquella filosofía era basto y tenía que admitir que si se iba era porque la chica lo había intimidado demasiado con aquel juego de palabras que no estaba capacitado para continuar y mucho menos para ganar una discusión recelosa de indirectas. Sin embargo todo esto lo pensó tan rápido debido al exceso de alcohol y demás que ni siquiera pudo percibir el nerviosismo en su rostro, sino únicamente una expresión de parpados caídos y no mucho más. Le dedicó una sonrisa, cómplice de aquella jugarreta que la muchacha le había impuesto, nunca se detuvo a pensar que al mismo tiempo a la par de todo lo que pensaba se estaba divirtiendo como hacía mucho tiempo no lo hacía. Algo a destacar. - Puede que esté un poco borracho, pero mi vista no me va a fallar nunca, sé que lo digo – Sonó un tanto jocoso y serio, pero insinuante aun más con sus ojos que resaltaron con las luces que le dieron de frente. ¿El negro podía ser de entre todos el color más admirable?, por lo que significa, por lo que nos hace pensar, por el respeto que impone, porque queda bien con todo. Hay miles de motivos para pensar que el negro es diferente a cualquier otro color, incluso más que el simple blanco. Sus palabras fueron un tanto persuasivas y sin darse cuenta aquella tonalidad oscura se tornó en escarlata.


Los efectos del alcohol descontrolaron la capacidad de saber cuándo estaba usando el sharingan y cuando no, además de que no era para nada necesario. Quizás instinto, llámalo como quieras, quizás intento impresionar a una simple hembra mostrando que sus ojos no eran como los de cualquier otro. Y digamos que funcionó, ella se acercó bastante más a él, en una pose bastante provocativa, se regocijo entre sus piernas y comenzó a acariciarle el cabello. Los hombres de la barra se quedaron contemplando la escena con cierto nerviosismo mientras seguían preparando tragos, pero obviamente en aquel punto Indra ya no era muy capaz de distinguir o discernir con claridad. Solamente se sintió un ganador cuando sintió el peso de la chica sobre él, de estatura bastante pequeña era como una pluma reposando en su regazo.- Oh, ya veo, creo que... estás en lo correcto. Se muy bien que hacen esos ojos, pero... ¿Podrías contarme más? – La chica parecía bastante interesada en la función de su vista, pero él no quería hablar mucho al respecto, sólo lo uso como instrumento de seducción y no fue hasta después de su pregunta que se dio cuenta que sus orbes ya no eran más oscuros como la noche. Se quedó un poco atónito y molesto por no haber podido controlar aquello como una persona racional pero ya no había vuelta atrás y en cierto punto estaba contento con los resultados. - Por cierto mi nombre es Kiera, mucho gusto... ? - Se acercó más a su rostro con una mirada perdida, casi enamorada... pero esos no eran los efectos reales, después de todo el dicho de que un Uchiha siempre será un mujeriego o un galán eran ciertos. La mujer expectante por saber su nombre lo encandilaba con una sonrisa perlada que parecía brillar cada vez más con el paso del tiempo, aunque la luz era tenue, los efectos negativos del alcohol comenzaban a hacer presencia y sólo se podía enfocar en esa imagen, unos supuestos dientes perlados. La gente seguía yéndose, eran altas horas de la madrugada y parecía que la cosa pedía un poco más de acción. Aun así Indra era cada vez más imposible que responda con coherencia. - Indra, Indra es mi nombre, ¿Estás segura de que quieres saber más al respecto? Tráeme otro de esos y puede que te cuente algún que otro secreto o una historia de esas legendarias… - Llegaba el punto del delirio, estaba mintiendo y exagerando las cosas un poco más de lo necesario, pero aquella mujer lo engatusaba a seguir diciendo incoherencias. A simple vista se la veía fascinada pero no entendía cuáles eran sus intenciones detrás de todo aquello. Volvió con dos tragos y no dejó que Indra los pague, uno era para ella y el otro para el cliente. - Está bien así, éste lo invita la casa. No te preocupes - El gesto era amable, pero su intuición ninja decía algo estaba mal. Observó el trago pero en aquel punto su visión era tan distorsionada que sólo veía el flujo de alcohol en el líquido pero no sabía bien qué era.


Tomó el trago y fingió estar tomándolo, esperaba que la chica no se dé cuenta, pues ella parecía mucho más sobria que él y eventualmente le preguntaría por qué no tomaba.Indra continuó con sus historias falsas sobre el poderoso y temible clan Uchiha, ya podía estar seguro de que la chica se acostaría con él si se lo pidiese bajo la condición de seguir alardeando sobre sus ojos, se la veía tan entusiasmada que sin más quiso ser directo e ir al grano para ver qué deseaba. - Vamos, una chica como tú no hace todo esto por un desconocido como yo que simplemente posee unos ojos especiales. ¿Qué tramas niña?-Aún sin sonar violento o desconfiado, sino más bien con un cierto criterio juguetón, esperaba que la respuesta lo deje tranquilo, pero creía que cualquier cosa que pudiese decirle le entraría por un lado y le saldría por el otro. Dejar de tomar alcohol un tiempo y hacer una pausa para recuperar la noción de las cosas y que su visión no esté tan errada incluso con el sharingan prendido sería el plan, luego si todo salía bien y con un poco de suerte, se llevaría a la mujer a cualquier motel de por ahí y terminar de concretar en intimidad. Las cosas no siempre terminan bien cuando de alcohol y mujeres se trata, y era una lección que el joven e impetuoso Indra debía aprender a la fuerza.- ¿Quieres que te diga la verdad?, es que me da un poco de vergüenza pero creo que ya he cogido suficiente confianza como para decírtelo. - Dijo mientras llevaba uno de sus dedos hasta su boca, jugando a ser una niña tímida, cuando en realidad era todo lo contrario.- ¿Qué persona no quiere la verdad? - Hizo una pausa para pensar su propia pregunta - Olvídalo, dije algo estúpido - Se río al recordar la cantidad de personas que prefieren vivir en una mentira antes que saber morir en su cruda realidad - Sí, dime la verdad, yo al menos fui siempre sincero contigo - Mintió, y estaba seguro de que ella también lo haría. El clima entre ambos era fogoso sí, no podía negar que siempre hubo una atracción física, pero desde que sus ojos se encendieron ella cambió totalmente su postura, básicamente pasó de ser una chica coqueta y simpática a ser una interesada entregada, pero no sabía la razón y era lo que necesitaba que le explique en pocas palabras.- Quiero una respuesta que me convenza y luego de eso podemos ir a tomar algo de aire, quizás a caminar  y charlar con más tranquilidad en la calle, pero todo depende de lo que me digas ahora. –Esa parte de la conversación era crucial, el joven estaba imponiendo una barrera que marcaba un límite y una posible ruptura de todo lo que aquella noche había sido un total descontrol. No dudaba en que ahora marcharse ya no era una jugada cobarde, sino más bien de auto defensa. El lugar no parecía estar contento con su presencia, sentía que todos los miraban mal, pero podía estar sugestionándose demasiado. Esos cantineros no lo terminaban de dejar tranquilo, aniquilando al joven con la mirada cada vez que volteaba a observarlos. Eso era lo único de lo que estaba seguro no estar inventando.- Entonces, el tema es que... tengo fetiches con las personas con Dojutsus, me encanta hacerlo con ellos mientras tienen sus ojos activados y me miran... como lo haces tú, pero nadie lo hizo como tú, eso del odio... el odio que nunca escapa a la mirada de un Uchiha era cierto. Eres el primero y quiero disfrutar de eso, quiero sentirte Uchiha, demuéstrame qué tan malo eres –La respuesta lo desencajó, tanto que las dudas se disiparon rápidamente y lo primero que quiso hacer fue irse en ese mismo instante. Llevarla a algún motel y cumplirle sus fantasías, después de todo ¿Por qué no? ella lo exigía, pero logró mantener la calma como un caballero y la escucho sonriente, victorioso y con aires egocéntricos. El alcohol todavía persistía en sus venas. Debía hacer su próximo movimiento con ligereza y sin estropearlo, al parecer le gustaban los chicos malos y los juegos sádicos. La tomó por las manos y la observó con simpleza.- ¿Qué estamos esperando? A una bella dama siempre hay que cumplirle sus deseos, ¿No es así? - Dijo galán y con un tono de voz susurrante. Así fue como ambos decidieron partir luego de pagar las cuentas que creía deber y quizás luego de ser estafado, pero quiso pagar derecho de piso dejando una buena propina. El ritual de encantamiento comenzó se iban y movían por las calles del país del fuego era uno de los tantos y pequeños poblados que ahí existían, la oscuridad y alcoholizado se veían una igual que la otra constantemente.


No le importó, se dejó hacer como si de un niño pequeño se tratase, sólo se concentró y aprovechar cada parte de la mujer entre sus manos con cierta violencia que parecían calentarla más. Todo marchaba de acuerdo al plan hasta que llegaron a una especie de puerto. Se subieron a un puente que dividía un río de importancia para la zona, obviamente deshabitado a esas horas de la noche. El cielo estrellado era el único que los observaba o eso parecía. Él parecía disfrutar de ella y viceversa, los gestos absurdos de poco control en sus movimientos sólo demostraban cuan necesitados parecían del uno por el otro. Ella se separó en un instante y con esos ojos tan lindos le pregunto- Muéstrame, enciéndelos, necesito verlos. - Sin más y casi como obligándolo. Aun así no se opuso, con el poco chackra que le quedaba sus ojos de nuevo cambiaron de forma y toda expresión en su rostro también lo hacía en conjunto. La sorpresa fue mayor cuando ella se terminó separando del todo del joven y se colocó a un costado. Repentinamente sus ganas se habían saciado, pero entendió entonces en dónde se había metido. Ella observó el cielo y casi con cierta tristeza volteó a él, pero su mirada se llenó de odio cuando nuevamente se encontró con aquella apreciación tan obstinada que tuvo toda la noche con sus ojos. Ahora lo entendía.- Lo siento Uchiha, pero hasta aquí llegaste. El trago que te di no tardará mucho en dejarte inconsciente. Estás rodeado por toda mi familia que desde puntos que jamás podrás ver en ese estado te vigilan por si intentas cualquier cosa. Tus minutos están contados, perderás la sensación del tacto, luego del habla, seguido del olfato, oído y por último tu visión. No sin antes arrancarte esos preciosos ojos que tienes, no te gustaría que se estropeen ahora que me pertenecen, ¿No? –Escuchó atentamente las indicaciones siguientes y recordó que no había tomado el trago. En un descuido terminó intercambiando los vasos cuando ella más entusiasmada se veía aprendiendo de la historia del clan. Su propia obsesión la llevaría a la ruina, pero decidió seguirle el juego, ella no era el problema. El tiempo se la llevaría, el problema sería el resto de las personas que lo están controlando. Debía asegurarse de poder introducir en un genjutsu a todos aquellos. Simplemente con un contacto visual, su chackra se consumía gradualmente, estaba muy débil pero debía hacer un esfuerzo casi inhumano para escapar de esa situación o terminaría muerto en el río y con los ojos arrancados de cuajo. Maldijo el momento en que decidió que ir a hablarle a aquella loca era buena idea y lo peor es que todavía no empezaba a hacerle efecto la droga que supuestamente le habían puesto y que iba dirigida a él.


Fingió sentir el entumecimiento en sus manos y demás partes del cuerpo mientras ella continuaba besándolo en una suerte de enfermedad mental que la estaba llevando a realizar todo aquel acto. También pretendió algún que otro gesto de decepción para distraerla aún más, era bueno para actuar y se dio cuenta de que ello era gracias al alcohol que lo disponían mejor a hacer estupideces. Fue entonces cuando la chica notó que algo andaba mal, y ya era muy tarde para siquiera gritar. Dar aviso respecto de la situación, ahora los roles se habían intercambiado, era él que se encontraba dándole besos en el cuello solo un par, como para mostrar la ironia del a situación , incluso abusando de ella sin que pueda hacer nada para defenderse. Sintió cierto placer enfermizo haciendo aquello, pero si se iba a morir luego, cuando ella terminé por desmayarse quería llevarse una buena sensación entre los dedos, si las palabras terminan de ser bastante explícitas. El rostro de derrota opacó todo en su semblante y simplemente lo maldecía con la mirada que poco a poco se disipaba más. Ya no podía mantenerla mucho tiempo más. Estaba sujetándola para que no se  termine de caer, pero entonces se le ocurrió que podía usarla como escudo humano, su familia no querría que el cuerpo sea destrozado por culpa de ellos mismos. No estaba tan lejos, la adrenalina le dio un poco más de aguante, divisó a unos cuantos mientras preparaba el genjutsu. Se acercaron repentinamente, pudo sentir sus presencias, pudo sentir cuánto lo odiaban por lo que había hecho, el aire se sentía tenso. La corriente del agua bajo el puente se veía vibrar en direcciones desconciertas.- Lo siento por lo que te he hecho Keira, nada de esto hubiese pasado si la codicia no te hubiese consumido. Realmente me caías bien y pensé que había encontrado alguien que compartía mis mismos gustos. Pero el alcohol me llegó a reflexionar que simplemente estuve hablando de mí toda la noche, y ni siquiera de mí. De un supuesto yo que no existe, de historias que inventé para sorprenderte. Juro que si hubiese sabido que te pondrías así por saber que era un usuario del Sharingan jamás te lo hubiese enseñado, lo triste es todo el tiempo que habrás gastado ingeniando este plan para que termine saliendo tan mal. Quizás no controlaste ciertos factores, como que lo único de lo que estoy seguro de mi clan es que somos ninjas prodigios. Jamás vamos a caer en trampas tan fáciles, menos yo que domino el arte de la ilusión y puedo percibir más cosas en las palabras y acciones de las personas, por un simple factor: Soy un paranoico, nunca nada termina de ser real para mí. Pero esta noche creí que esto... que esto podría llegar a algo bueno, a algo cercano a la realidad, y sólo me ayudaste a corroborar que mis teorías son ciertas incluso sabiendo que son mentiras subjetivas. También soy esto, y espero que puedas oírme aún, estoy maldito como mi clan pero en mi reside algo mas allá de la comprensión humana un dios , un demonio, juntos para causar la redención y la destrucción de este sucio mundo que tiene gente como tú.-Divisó con su sharingan aún activo al último de ellos. El cansancio lograba sentirse en cada parte de su cuerpo, el haber estado tanto tiempo despierto y encima consumido alcohol en cantidades desorbitantes, no era para nada buena idea si luego debías pelear por tu vida y emplear una gran cantidad de chackra en aumentar el rango del genjutsu gracias al sharingan. Estaba al borde del abismo mental, la distancia era más difícil de cubrir de lo que creía. Aun así cuando los tuvo a todos encerrados, al menos, creyendo que los tenía a todos, terminó por activar la ilusión. Aún con la chica en la mano susurró por lo bajo: - Magen Jigoku Gouka no Jutsu - La idea no era matarlos, de hecho sería imposible que pudiese hacerlo. Del cielo en ese entonces bajaron tres bolas de fuego que intentaron extinguir a las personas que se mantenían ocultas y agazapadas en distintos puntos del puerto. La técnica se realizó a la perfección, se quedaron tan perplejos ante aquel acto que jamás pensaron de que se trataba de una ilusión. Los primeros dos pudieron esquivarlo con quemaduras leves, pero el tercero no sufrió la misma suerte y los daños cerebrales lo dejarían inconsciente por un largo tiempo.

El último ya no sería problema, lo importante ahora era escapar de los otros dos mientras todavía sientan quemaduras de primer grado en su cuerpo. El puente, saltar por el puente y nadar río abajo hasta llegar a alguna orilla. Podía ser una opción pero ¿Qué hacía con la chica? ¿Realmente tenía la fuerza para nadar tanto tiempo o al menos tiempo indefinido? Podría morir en el intento, la presión podía bajarse velozmente por el cambio de temperatura, sabía que esa agua estaba  helada por las horas de la noche y ya que no era el mar precisamente un rio frio y semi-congelada y él todavía borracho no congeniaban nada bien. Aun así no se le ocurrió nada mejor en ese instante, debía dejar a la joven a su suerte, después de todo por lo que ella le dijo el trago acabaría por envenenarla hasta el punto de la muerte lastimosamente. Un poco de esperanza le quedaba, un rastro de volverla a encontrar y charlar mejor las cosas, odiaba que todo haya tenido un desenlace tan patético, en verdad le gustaba también como besaba y su cuerpo tan esbelto,  era una linda mujer , eso era algo que Indra noto desde que la miro, pero si bien esto le dejaría bien sabido que no podría confiar en ninguna apariencia, una enseñanza que a futuro le retribuiría muchas cosas buenas, sabiduría y saber sobre la actitud falsa de las personas, era difícil saber si alguien mentía pero Indra podría notarlo. La situación se ponía mas que incomoda Indra sabía que tenía que decidir lo que pasaría con el su supervivencia era la prioridad obviamente… así sus conocimientos comenzaron a actuar, al parecer tenía que decidir si correr, pelear o lanzarse al agua y dejar que la corriente del rio se lo llevara a quien sabe dónde y aun lidiar con el alcohol que contenía su sangre, le dolía un poco la cabeza como ligeros piquetes de avispa, pero no era algo que no pudiera resistir. Tenía que pensar y eso haría la forma de salir vivo de esta situación. Podria ser la ultima de sus aventuras... el joven Uchiha estaba un poco espantado pero mantenia o trataba de mantenerse en calma a pesar de que todo o mucho le jugaba encontra


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