Naruto Reliquias Ninja


Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

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Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Jue Feb 18, 2016 6:29 pm

Desde mi llegada a la aldea había hecho todo lo que Lyan me había ordenado. Estaba aprendiendo a ser una shinobi de provecho, pero todavía me quedaba un largo camino para llegar a ser lo que él quería que llegase a ser. Aunque eso no importaba, me haría tan fuerte como pudiera y cumpliría mi venganza. No importaba cuánto tiempo tardase en hacerlo, pero lo conseguiría.

Aquella noche, tras otro largo y duro entrenamiento, habíamos vuelto a casa y me había puesto cómoda. El agua de la ducha, tras toda aquella tensión, me hacía relajarme y sentirme mejor. Las heridas habían pasado a la historia, pero sentía que cada día nacían heridas nuevas que me hacían morir de dolor. Sin embargo, me negaba a mostrarme débil, no, cada día sería más fuerte y cada día lucharía con más ganas por mis deseos. Tras la ducha y cambiarme, salí de la habitación y fui a la cocina para preparar algo para cenar.

-Lyan… -le dije en un susurro- tengo algo que decirte…

Me costaba mucho aquello, pero tenía que hacerlo. Desde hacía varios días venía pensando en algo, pero no me atrevía a decírselo a él. Si le decía qué tenía en mente, seguramente me echaría una buena bronca, pero tenía que intentarlo. Francamente, me sentía más fuerte desde que había empezado a entrenar con él, así que tampoco habría tanto problema, o eso esperaba yo.

-Creo que estoy lista para… -hice una breve pausa- bueno, para ir a buscar a mis atacantes… -no esperé una respuesta antes de que hablase-. No voy a enfrentarme a nadie, solo quiero tenerlos localizados… -aquellas últimas palabras sonaron más como una disculpa que como otra cosa.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Dom Feb 21, 2016 3:24 am

El tiempo pasaba y mi rutina parecía no poder volver a la normalidad, pero eso mismo, por muy irónico que sonase, era lo normal, después de todo con la llegada de Yuffie a mi vida las cosas habían cambiado bastante. Entrenar solo... había pasado un tiempo ya desde que no lo hacía, mis entrenamientos para entonces eran siempre acompañados de ella, y aunque no me quejaba, sí que era raro que alguien más estuviera allí mientras ejercitaba. Tanto entrenar comenzaba a mostrar sus frutos, principalmente en ella, en verdad tenía talento para el Taijutsu, y si a eso se le sumaba su capacidad para abrir las puertas internas bueno, se podía decir que era una rival a quien temer su se luchaba cuerpo a cuerpo, pero lamentablemente eso no bastaba para sobrevivir en el mundo shinobi, aún le quedaba un largo trecho por delante si quería llegar a estar preparada para salir allí afuera por si sola y tener posibilidades de volver con vida.

El día había sido tranquilo, entrenamos, como siempre, y por la noche volvimos a la casa. Ella se metió a la habitación, seguramente para tomar un baño, mientras yo hacía lo mismo en el otro baño con el que contaba el departamento. Una ventaja de que hubiera dos de ellos era que ninguno debía de esperar por el otro a la hora de usarlos, algo más que conveniente cuando ambos volvíamos de entrenar, puesto que obviamente una ducha era necesaria apenas se llegaba a la casa. Pare unos minutos bajo el agua, me limpie bien, deshaciéndome de cualquier resto de polvo o sangre que hubiera quedado rezagado en mi cuerpo luego del arduo entrenamiento que había llevado ese día, para luego salir, vestido únicamente con un pantalón corto y con unas sandalias, mientras en mi hombro aún tenía colgado la toalla con la cual me había secado. Tenía el cabello algo húmedo todavía, pero me gustaba dejarlo así, después de todo la calefacción del lugar  terminaría por secarme del todo en unos pocos minutos.


- Dime -dije a mi alumna al verla salir de la habitación y dirigirse a la cocina, al parecer bastante decidida a decirme algo, pero por otro lado también bastante dubitativa sobre lo mismo. Nomás comenzar me di cuenta de por dónde iban los hilos de la conversación, pero decidí esperar a que terminara antes de decir nada.- Así que sigues pensando en eso... -susurré en un tono neutro, pero que denotaba cierta decepción que ella, luego de haber vivido conmigo y haberse acostumbrado a mi forma de expresar, era obvio que notaría. Me paré en el centro de la habitación, mirándola de reojo con mi único ojo visible, para luego acercarme a ella, pero acercarme de forma más agresiva de lo normal, literalmente acorralándola contra la pared de la cocina mientras la miraba fijamente con mi ojo izquierdo- Ahora respóndeme algo, ¿Qué crees que ganaras una vez los mates? ¿Crees que te sentirás mejor cuando tus manos estén manchadas de su sangre? ¿Que en sus gritos implorando por piedad encontraras satisfacción? -apoye mi mano derecha sobre la pared, pasando justo por encima de su cabeza, dejando caer al suelo la toalla que llevaba sobre el hombro. Una pocas gotas de agua caían desde mi cabello bajando por mi cien hasta mi barbilla, donde se despegaban precipitándose al suelo.- He matado a cientos de personas, he vengado la muerte de miles, pero dime, ¿Ves alguna clase satisfacción en mis ojos? -dicho esto aparte el parche de mi ojo derecho, mostrando la innatural forma del mismo.- Matar te corrompe el alma, te pone al mismo nivel de aquellos que odias, porque sin importar cuanto creas estar en el lado de los bueno, para nuestros enemigos nosotros somos los malos, pero la verdad es que ninguno tiene la razón, todo son solo excusas para matarnos entre nosotros -con el parche de nuevo en su lugar voltearía, acercándome a la habitación para ir en busca de ropa, puesto que no pretendía permanecer con el torso expuesto por mucho más tiempo, podía ser incómodo para ella ver las heridas cicatrizadas que adornaban gran parte del mismo.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Dom Feb 21, 2016 8:10 am

Desde que había llegado, había aprendido muchas cosas de Lyan y no solo entrenando, sino también de él. No llevaba muchísimo tiempo allí, pero era el tiempo suficiente para saber cómo le sentarían ciertas afirmaciones. Por eso, traté de decirle aquello de la forma más directa posible pero tratando de hacer que viera que realmente iba en serio con eso de que no iría a por ellos, que solo quería tenerlos localizados. Escuché su respuesta y bajé levemente la cabeza, pues había podido notar decepción en sus palabras.

-Tengo que… -no terminé la frase pues se había parado y luego se acercó a mí de una forma que nunca se había acercado a mí. Como era lógico, caminé hacia atrás tratando de evitar que llegase hasta mí, pero la cocina no era tan grande y acabé chocando contra la pared y quedando acorralada por él.

Empecé a sentir miedo y a temer por mi propia integridad al notar su mirada fija en mí. Él, tan alto como era, resultaba intimidante, demasiado intimidante y parecía peligroso de verdad en aquella posición.

-Yo… -miré hacia abajo porque no podía mantenerle la mirada-, no lo sé…

Cerré los ojos por inercia al ver que movía su mano. Dudaba que fuera a golpearme, pero esa reacción, el cerrar los ojos, es algo involuntario y más cuando la persona que tienes delante está enfadada. Al abrir los ojos lo miré y me sentí demasiado pequeña. Sí, realmente era intimidante. Escuché sus palabras y lo miré al ojo descubierto, pero lo que hizo después, quitarse el parche, me dejó descolocada. Aquel ojo no era normal, yo pensaba que se tapaba con un parche porque no tenía ojo, pero resultaba que sí lo tenía y no era muy normal que digamos. Terminó de hablar y se fue. No pasé por alto todas aquellas marcas en su cuerpo.

-Lo siento… -murmuré cuando se fue-, pero tengo que hacerlo -miré al suelo de la cocina que estaba empapado por el agua que caía de su cabello-. Y lo haré con o sin tu ayuda…

Me dirigí a mi dormitorio, el hambre había desaparecido. Agarré una mochila y metí dentro cosas que necesitase pues no sabía hasta dónde tendría que ir ni cuánto tardaría. La metí debajo de la cama para guardarla y me metí dentro de las sábanas. No podía irme en ese momento, pues él estaría esperando o prevenido. Así que descansaría un rato antes de partir. Tenía unas pocas horas, pues él se levantaba pronto para entrenar, así que tenía que atajarle y levantarme antes para poder irme.

~Unas horas después~

Me desperté sin muchos problemas antes de lo normal. Me cambié de ropa rápidamente y en silencio, me coloqué la mochila en su sitio y me puse una capucha por encima para no llamar mucho la atención. Abrí lentamente la ventana procurando no hacer ruido y, tras echar un pequeño vistazo a la puerta para asegurarme, salí y me senté en el alfeizar para cerrarla. Salté procurando ser lo más sigilosa posible y me eché a correr aprovechando la oscuridad de la noche.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Miér Feb 24, 2016 1:37 am

Quizás mi reacción respecto a las palabras de mi alumna no había sido la mejor, ni la más esperada viniendo desde mí, pero no pude evitar reaccionar así al saber que ella, a pesar de tener una nueva vida, aún no fuera capaz de dejar ir la anterior. Conocía bien el camino que intentaba transitar Yuffie, en más de una ocasión me había planteado yo mismo ir en busca de venganza hacia aquellos que me habían ocultado la verdad, o directamente suicidarme para acabar con la existencia de un ser tan perturbador como el que habían creado el día en el que mi corazón comenzó  a latir, pero luego de mucho pensarlo llegue a la conclusión de que eso no haría ninguna diferencia, más si me quedaba, si continuaba en esta vida, lograría un día pagar por el pecado viviente que era. Yuffie, por otro lado, era una muchacha que tenía muchas cosas por vivir y disfrutar aún, echar a perder su vida persiguiendo a unos sujetos que, a decir verdad, era difícil que pudiera encontrar debido a la distancia de la aldea a la que había encontrado su cuerpo moribundo, era una total tontería y no permitiría que mi alumna y protegida se fuera por el camino de la venganza. En los textos de antiguos libros se leían leyendas acerca de la Voluntad de fuego, una voluntad que ardía en el interior de cada shinobi de la hoja, y la Maldición del odio, su contraparte y especial motivación de muchos miembros del Clan Uchiha, conocido por ser el clan que acogió a los principales exponentes de esta filosofía de vida. Lo que yo buscaba era inculcar en ella la Voluntad de fuego, moldearla como una kunoichi de utilidad para la aldea y, además y por sobre todo, una persona que pudiera elegir qué camino seguir para llegar al destino que ella misma eligiera.

- Tal vez solo deba dejar que ella busque su camino… –tirado sobre el sofá de la sala, con el torso aún desnudo al no haber podido cambiarme por tener que salir de la habitación, puesto que Yuffie la necesitaba ocupar, me limité a pensar durante unos minutos acerca de todo lo que estaba pasando y lo que quedaba aún por pasar. Ella buscaría venganza, de eso estaba seguro, pero lo que me tenía pensativo era la forma en la que yo debía de proceder. Si frenaba directamente sus intenciones entonces solo estaría retrasando lo inevitable, pero si la dejaba ir…
- Tsk…chasquee la lengua mientras miraba fijamente el techo de la sala. Por mucho que pensara no había una respuesta clara, solo me quedaba esperar y ver como sucedían los hechos, dejar que el sueño me venciera, los parpados se me cerraran, y consultar mis problemas con la oscuridad de mis sueños.

Unas horas más tarde

- ¿Por qué no me sorprende…?susurré luego de abrir la puerta de la habitación donde se suponía que debía de estar Yuffie, encontrándome  con que mi alumna y protegida se había escapado, de seguro para ir en busca de aquellos sujetos.- Niña, debes aprender a escucharme…susurré antes de desaparecer de la habitación rumbo a las afueras de la aldea, avisando antes en la puerta de mi pequeña salida para luego ir en busca de Yuffie. No tenía muchas pistas, pero si un lugar del cual partir, el mismo donde nos habíamos conocido.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Miér Feb 24, 2016 8:58 pm

Lyan no me entendía, de eso estaba segura. Según había entendido, para él la venganza era muerte y destrucción, bueno quizás en algún momento de mi vida quisiera vengarme así, pero por el momento no estaba preparada para ello. Por mucho que no quisiera verlo, él era una parte muy importante para que yo pudiera conseguir lo que quería llegar a lograr. Mas, sin embargo, él me había demostrado que no se preocupaba por eso, o eso era lo que yo creía.

Mientras había estado tumbada en la cama, esperando a que llegase el momento idóneo, había pensado en muchas cosas. Una de ellas era el lugar por donde empezaría a buscar a mis agresores y eso me llevaba a pensar en que quizás estuvieran muy lejos o quizás ya no estuvieran porque alguien los hubiera matado. La cosa era que tenía que ir a buscarlos sí o sí.

Cuando llegó el momento idóneo, me levanté de la cama y, sigilosamente, salí de la casa para ir a hacer lo que tenía que hacer. Encapuchada y bien aprovisionada, salí del pueblo, siempre tratando de ser lo más discreta posible. La salida de la aldea no fue tan tortuosa como me esperaba, pero tenía que evitar que nadie me viera pues podrían pensar, por un lado, que estaba desertando o, por otro lado, que no tramaba nada bueno e iba a atacar a la aldea o algo así.

A mitad de camino, cuando el sol empezaba a despuntar por el horizonte, llegué a un río donde me paré a descansar un instante. Llevaba toda la mañana corriendo, cargada con la mochila y el shuriken y cubierta con una estúpida capa que, aparte de darme calor, me estaba atrasando.

-No pasará nada por parar un instante… -me dije a mí misma quitándome la capucha y descargando la mochila para sacar algo de comer-. Bueno, creo que la salida del país está por ahí… -murmuré mirando al noroeste y sentada a la orilla del río-, pero no sé a qué distancia estará de aquí… -suspiré y terminé de comer, luego me refresqué un poco y volví a cargar todo para continuar mi camino-. Adelante, Yuffie -me animé a mí misma.

Preparada ya, comencé a correr en dirección al noroeste para buscar la salida del país, pues recordaba que estaba en otro país diferente, aunque no recordaba en ese momento el nombre. Solo me quedaba probar suerte y, si no acertaba, volver a casa, agachando la cabeza, y volver a probar en otro momento.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Jue Feb 25, 2016 12:03 am

Ains, esa niña en verdad parecía no tener ni la más mínima idea de lo que acababa de hacer, y las consecuencias que podrían llegar a acarrear sus acciones tan precipitadas. Más allá de que fuera en un simple viaje de ida y vuelta como insinuaba, donde buscaría mantenerse al tanto de la posición de sus atacantes, estaba abandonando la aldea sin dejar ningún aviso ni estar autorizada por el Hokage o alguna autoridad pertinente, lo que convertía su pequeño viaje en un intento de deserción con todo lo que esto significaba. Si en la aldea se enteraban de algo así sería algo normal que enviaran a un equipo en su búsqueda, y los encargados de la tarea no serían para nada amables con una kunoichi que intentaba abandonar la aldea sin más, probablemente en busca de perjudicarla vendiendo información de la misma a los enemigos. Era obvio que Yuffie no buscaba eso, pero la idea general que se tenía acerca de aquellos que renegaban no la ayudaba para nada.

- En la que te estás metiendo… –susurré mientras continuaba avanzando por el bosque que rodeaba la aldea y cubría gran parte del país del fuego, saltando de rama en rama a gran velocidad. Conocía de sobra las habilidades de mi alumna, no por nada era su maestro, y si calculaba bien la diferencia entre su velocidad y la mía entonces no tenía por qué tardar más de unas pocas horas en alcanzarla por mucha ventaja que me hubiera sacado. No buscaba presumir ni muchísimo menos, pero aún le quedaba mucho como para poder alcanzarme si de velocidad se hablaba. ¿Qué si un día lo haría? Claro que sí, o al menos esa era mi idea, después de todo ningún maestro o sensei que se respete vería eso como algo malo, al contrario, ese debía de ser mi objetivo principal para con ella, nada más.

Acompañando mi avanzar comenzaron a aparecer varias nubes grises en el cielo, augurantes de la caída de una poderosa tormenta. Si no encontraba pronto a Yuffie las cosas podrían ponerse difíciles, en especial porque el bosque no era precisamente un lugar donde pasear, mucho menos en la zona cercana a límite del país, zona a la cual ella parecía dirigirse. Apure el paso, exigiendo un poco más a mis piernas con la única razón de llegar antes de que mi alumna fuera a traspasar los límites del país y meterse en problemas más serios de los que ya tenía.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Jue Feb 25, 2016 4:08 pm

Mi avance continuaba sin grandes contratiempos, si me apuraba un poco más, llegaría más rápido de lo que imaginaba a mi destino. El viaje era cansado, pero tenía energía suficiente como para hacer aquello y no me detendría bajo ningún concepto. Quizás llegar a aquellas fronteras no fuera la mayor idea del mundo, pero era el primer paso para descubrir a mis agresores. Mientras corría, algo me hacía querer volver para casa, algo me decía que no debería estar haciendo aquello, mas, sin embargo, quería hacerlo.

Tras mucho correr, llegué a un lugar que parecía cambiar por completo, por lo que deduje que estaba en las fronteras del país. Para evitarme cualquier problema, me subí a un árbol y así nadie se fijaría en mi presencia en aquel lugar. Miré al cielo y unas nubes negras amenazaban con una fuerte tormenta. Eso era lo de menos, ya me iba a mojar sí o sí, así que no importaba.

-Quizás me haya equivocado… -dije mirando a la lejanía hacia el nuevo país-, esto no me suena de nada…

Estaba sobre el árbol pensativa y tratando de recordar si aquel lugar me sonaba o no, cuando escuché unas voces. Me agazapé en la rama para evitar que me vieran. Desde arriba observé atentamente y vi que se trataba de cinco tipos. Los miré desde arriba con cierto recelo pues me daban mala espina, muy mala espina y su conversación no era mucho mejor que su aspecto.

-Tengo ganas de saquear una aldea -decía uno con energía- echo de menos oír los gritos de las mujeres y los niños.

-Y yo echo de menos disfrutar de esas mujeres -dijo otro con cara de salido- es tan divertido.

Puse mala cara, odiaba a ese tipo de personas, odiaba que tratasen a las mujeres como simples objetos y que hicieran de ellas lo que quisieran. Bueno, no diría nada, no me movería de allí para nada, total, la guerra no iba conmigo y eran muchos más que yo. Bueno esa era la teoría de lo que iba a hacer, hasta que escuché una voz, uno de los tipos, el que parecía el líder habló y el corazón me dio un vuelco.

-Callad de una vez -dijo con voz grave aquel hombre- por ahora solo vamos a buscar una buena taberna para pasar una buena velada.

Me moví en la rama sin poder evitarlo provocando que varias hojas cayeran al suelo. Los tipos se pararon por orden del jefe que me vio o más bien me detectó. Nuestras miradas se "cruzaron" y no pude evitar bajar de aquel árbol saltando a mitad del camino.

-¡Un ninja! -gritó otro.

-No es un, es una -dijo otro mirándome con cierta lujuria.

-¿No es peligroso para una niña estar solita y tratar de enfrentarse con cinco hombre? -me preguntó el jefe.

-No busco a esos idiotas… -él sonrió cuando los otros iban a quejarse-. Solo te busco a ti -le dije amenazadoramente.

-¿Y por qué tengo el honor de que una chiquilla me busque con tanto ahínco? -me preguntó como orgulloso.

-Porque tú me separaste de mis padres hace tres años -dije quitándome la capucha-. ¿Te acuerdas de mí? -pregunté enfadada.

-Vaya si eres la mocosa que se escapó -dijo mirando a dos de sus secuaces-. ¿La recordáis? -les preguntó y ellos asintieron-. No has cambiado mucho en este tiempo, guapa.

-Déjate de chácharas y dime dónde están mis padres -solté rabiosa.

-Bueno, tus padres ya no están aquí -mis ojos se abrieron como platos de la impresión-. Entiéndeme, bonita, tu madre ya no daba más abasto y tu padre… bueno él era muy molesto -una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios.

-No… no te creo… -dije bloqueada-. ¡Es mentira! -grité furiosa sintiendo como volvía a descontrolarme. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que me habían rodeado-. No juegues conmigo -gruñí molesta.

-Eres tú quien no debe jugar con nosotros -dijo levantando la mano para darles instrucciones a los otros.

Todo fue muy rápido, me lancé contra aquel cabronazo para golpearle con todas mis fuerzas cuando unas de cadenas me agarraron de los brazos y las piernas. Me giré hacia ellos para mirarlos y tirar de las cadenas, con el único fin de soltarme. Sin embargo, aquel tipo, que era rápido, se lanzó contra mí y me dio un fuerte golpe en el estómago haciendo que me doblase sobre mí misma.

-Tranquilita, niña -dijo al lado de mi oído-. ¿Crees que no sé qué tratabas de hacer? -levanté la cabeza un poco y lo miré con odio-. Las puertas pueden ser buenas si tienes gran control sobre ti mismo, pero tú no pareces tenerlo -se rió y movió la mano lo justo para sentir como tiraban de mí y ataban las cadenas en dos árboles.

-No me das miedo… -dije muy enfadada mientras trataba de concentrarme.

-Pues debería -dijo simplemente justo antes de darme otro puñetazo para que no me concentrase-. No lo intentes, niña -murmuró-, deberías darte cuenta que me importa más bien poco seguir golpeándote para que no te concentres -apreté los dientes y gruñí levemente-. Aunque se me ocurre otra forma mejor para que no puedas concentrarte… -dijo bajando la mano por mi cuello hasta llegar a la camiseta y rasgarla de un simple tirón-. ¿Os gusta la idea? -les preguntó a los otros que gritaron de alegría.

-¡No me toques! -grité tratando de soltarme, pero todo inútilmente, pues cuando trataba de concentrarme recibía un golpe. Estaba perdida y todo por ser tan estúpida-. Lyan… -murmuré sabiendo que él tenía razón y que tenía que haberme quedado quieta en la aldea.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Vie Feb 26, 2016 12:11 am

Salto a salto me acercaba cada vez más a la frontera del país del fuego con el del sonido, lo cual comenzaba a preocuparme, pues que si no interceptaba a Yuffie antes de que saliera de nuestro territorio entonces tendría que volver, notificar sobre su escape y luego ir en su búsqueda acompañado de un equipo especializado en rastreo, si era que me permitían formar parte de la misión. Lo malo sería que para ese momento ella ya estaría catalogada como una renegada, en pocas palabras la misión no consistiría en ir en busca de una kunoichi de Konoha perdida en las afueras del país, sino de recuperar a una desertora con información que posiblemente pudiera afectar a la aldea en caso de caer en las manos del enemigo. Si se llegaba a ese punto su carrera como shinobi de la aldea podía estar seriamente comprometida, su propia libertad estaría en manos de los ancianos que analizarían su caso en un juicio que, sinceramente, dudaba que pudiera salir bien.

Conforme avanzaba las nubes se iban tornando cada vez en un color más oscuro, en un segundo que decidí voltear hacia atrás comprobé que una densa nube negra venía pisándome los talones. En Konoha de seguro la lluvia ya estaría cayendo, y en cuanto me frenara por más de unos minutos la lluvia terminaría por alcanzarme también.- Lo que le faltaba a la fiesta, una buena ambientación –algo me decía que las cosas se complicarían, bastante además, así que solo me quedaba ir atento a lo que me pudiera encontrar a cada paso/salto que daba.

Luego de unos pocos minutos finalmente le di alcance a mi alumna, más sin embarco la situación que me encontré al llegar a la zona donde calculaba alcanzarla fue un poco diferente a lo que esperaba, pero no mucho en verdad, solo me parecía raro que fueran tan pocos los malvivientes con los que se había topado. Me dedique a observar todo desde una posición oculta de la vista de todos los presentes en la zona, esperando al momento oportuno para interceder y, todo sea dicho, dejando que mi querida alumna tuviera una pequeña probada de lo que le esperaba de las murallas de la aldea para afuera. Si mis palabras no la convencían, entonces quizás las palabras de un sujeto que la golpeaba e insinuaba que pronto la violaría si lo hicieran, por muy ilógico que sonase.- Supongo que eso será suficiente… –susurré al ver desde mi posición, parado sobra la copa de un viejo árbol, como las cosas comenzaban a ponerse demasiado intensas, reconociendo fácilmente el nombre que acababa de articular mi alumna con las pocas fuerzas que le dejaban aquellos violentos golpes.
- Espero que con esto lo entiendasdicho esto ejecute una rápida secuencia de sellos, para luego juntar ambas manos frente a mí, con los brazos extendidos y apuntando a los atacantes de Yuffie, me ubicaba justo por detrás de ella, por lo cual no vería quién había atacado.- Raiton: Sanda saburususurré lo que era el nombre de la técnica que estaba por ejecutar un segundo antes de que mis manos se vieran cubiertas por una gran cantidad de rayos, los cuales se dispararon a gran velocidad contra aquellos sujetos, atravesando el pecho de cinco de los sujetos, más uno se salvó, el que estaba más alejado puesto que no lo tuve en cuenta, era solo gastar más chakra para nada. Desde la perspectiva de Yuffie solo vería como cuatro rayos pasaban a su lado y asesinaban a aquellos malvivientes que la tenían acorralada, dejando que uno de ellos escapara, no sin antes tartamudear en un vano intento por articular palabra, cundo su garganta estaba entumecida por el miedo. Cuatro kunais lanzados a gran velocidad cortarían las cadenas que la mantenían atrapada, más no pasaría ni un segundo gozando de la libertad cuando dos serpientes blancas, del tipo constrictor, se enrollarían alrededor de sus extremidades y torso, inmovilizándola nuevamente para luego acercar sus enormes fauces a su rostro, rozando el mismo con sus pequeñas lenguas en cada sisear.

- Dime una cosa, niñadiría al pasar a su lado, saliendo de detrás de ella para ubicarme directamente en frente, mirándola con tal neutralidad y tranquilidad que incluso daba miedo mantenerme la mirada. El parche no lo llevaba, me lo había quitado antes de lanzar el jutsu para poder apuntar bien, por lo que mi anormal ojo derecho estaba a la vista.- ¿Crees que yo siempre llegaré a salvarte?me acerque un poco más a ella, sin importarme en lo más mínimo el hecho de que su camiseta estuviera destrozada por la parte delantera, al contrario, fijando mi mirada en aquella zona para luego volver a mirarla a los ojos. Comenzó a lloviznar, solo el preludio para la tormenta que se acercaba a paso lento pero seguro.- ¿Qué te hubieran hecho si yo decidía esperar por las órdenes del Hokage para venir en tu búsqueda, bajo la misión de recuperar a una renegada junto a un equipo especializado?desvié la mirada al suelo, donde aún reposaban los trozos rotos de su camiseta.- Hubiera sido en vano, pues lo único que nos encontraríamos al llegar sería el cuerpo ultrajado de una joven muerta. De seguro sería un trabajo asqueroso para los ninjas médicos del hospital retirar todo el esperma que esos cinco hubieran dejado dentro de ti, niñala tranquilidad con la que decía aquellos comentarios tan tajantes era casi inhumana, era una calma absoluta, demostrando que todo lo que había dicho hasta el momento no era nada en comparación con otras cosas que me había tocado presenciar. Una aterradora sonrisa adorno mi rostro al tiempo en que un potente trueno resonaba en las cercanías, comenzando al fin el aguacero que me esperaba en el camino de vuelta. Cerré los ojos por un segundo al sonreír, y al abrirlos, ambos presentaban una forma diferente: Mi ojo izquierdo, antes de iris celeste, presentaba un color escarlata adornado por tres tomoes girando alrededor de la pupila, mismos que se repetían en mi otro ojo, solo que este no sufrió ningún cambio en su color al ser rojo naturalmente.- Ahora duerme, y piensa en lo que hicistediría al hacer contacto visual con Yuffie, sumiéndola en un Genjutsu que la enviaría directamente a la inconsciencia. Hecho esto las serpientes desaparecerían en una nube de humo, tras lo cual tomaría el cuerpo de mi pequeña alumna y comenzaría el camino de vuelta a la aldea. Quizás había sido muy duro con ella, pero era la verdad y nada más que la verdad, yo no siempre estaría allí para protegerla.

Stats:
Principales: 200


Ninjutsu: 68
Taijutsu: 48
Genjutsu: 84


Secundarios: 370


Resistencia: 80
Velocidad: 80
Fuerza: 70
Chakra: 70 - 6 - 5 - 7 - 5 = 47
Inteligencia: 70
Técnicas utilizadas:
SABLES DE TRUENO (雷光衝破突, SANDĀ SĀBURU)    
TIPO: RAITON C
DESCRIPCIÓN: ES UNA TÉCNICA EN LA CUAL EL USUARIO REÚNE UNA GRAN CANTIDAD DE ENERGÍA ELÉCTRICA. ESTA ENERGÍA ES CANALIZADA EN SUS MANOS, CHOCANDOLAS PARA CREAR UNA GRAN BOLA DE ENERGÍA Y LIBERARLA SOBRE EL OPONENTE EN FORMA DE MÚLTIPLES RAYOS.
CHACKRA: -6

Hechizo de la Autoridad de Serpientes (蛇睨呪縛, Jagei Jubaku)
TIPO: INVOCACIÓN B
DESCRIPCIÓN: EL USUARIO PUEDE LIBERAR RÁPIDAMENTE, DEBIDO AL USO DE UN SELLO DE CONTRACTO DE CONVOCATORIA QUE SE TIENE DE ANTEMANO, DE SUS MANGAS UNAS GIGANTESCAS SERPIENTES BLANCAS, LAS CUALES SE ENRROLLAN ENTRE SU OBJETIVO DEJÁNDOLO ATRAPADO EN CUESTIÓN DE SEGUNDOS. LAS SERPIENTES CONVOCADAS SON SUPERIOR EN CUANTO A INTELIGENCIA Y FUERZA EN COMPARACIÓN CON LAS NORMALES.
CHACKRA: -5 ACTIVAR -1 MANTENER

SHARINGAN; 3 ASPAS
DESCRIPCIÓN: POR MEDIO DE ESTOS OJOS, PUEDE VER A TRAVÉS DE GENJUTSUS (DE ASTA CLASE B), EL CHAKRA PRESENTE Y VER A CÁMARA LENTA LOS OBJETOS EN SU ENTORNO, PERMITIÉNDOLE ACTUAR CON MUCHA MAYOR FACILIDAD ANTE LOS MOVIMIENTOS ENEMIGOS. ADEMÁS, YA PUEDE COPIAR OTROS JUTSUS QUE VEA SIEMPRE QUE SEAN DE LA MISMA ESPECIALIDAD Y ELEMENTO QUE EL UCHIHA (NO SE PUEDEN COPIAR JUTSUS DE CLAN O BASADOS EN EL MISMO. EL JUTSU COPIADO PODRÁ UTILIZARSE EN UN LÍMITE DE 3 TURNOS DESPUÉS DE HACERLO VISTO, DESPUÉS LO OLVIDARÁ).
CHAKRA: -7 ACTIVAR -4 MANTENER
EFECTOS: VE LOS MOVIMIENTOS DEL OPONENTE MÁS LENTO (-7 EN LA VELOCIDAD DEL OPONENTE). ÉSTO NO QUIERE DECIR QUE EL OPONENTE SE DEBE RESTAR VELOCIDAD, SINO QUE, EL UCHIHA LO VE ASÍ.
PUEDE COPIAR OTROS JUTSUS QUE VEA SIEMPRE QUE SEAN DE LA MISMA ESPECIALIDAD Y ELEMENTO QUE EL UCHIHA. DE HASTA CLASE "B"

GENJUTSU: SHARINGAN
TIPO:  GENJUTSU B
DESCRIPCIÓN: ES UNA TÉCNICA QUE ES SIMPLEMENTE EL USO DE DE LAS HABILIDADES HEREDITARIAS SOBRE EL GENJUTSU QUE DA EL SHARINGAN. CON SÓLO TENER A SUS OPONENTES AL FRENTE Y MIRARLOS A LOS OJOS, PUEDE BLOQUEAR AL OPONENTE DENTRO DE UN GENJUTSU DE SU ELECCIÓN, PARALIZAR O CAUSAR EL DESMAYO , U OBLIGARLOS PARA REVELAR LA INFORMACIÓN QUE TIENEN. EL EFECTO DE DESMAYO SOLO TIENE EFECTO EN OPONENTES DE CLASE C  Y MENOS, EL GENJUTSU CAUSA EFECTO EN CUALQUIER NIVEL Y LA PARÁLISIS DURA MIENTRAS EL GENJUTSU ESTE EJECUTÁNDOSE.
CHAKRA: -5
REQUISITO: EL ENEMIGO DEBE VER LOS OJOS DEL UCHIHA (AL MIRARLE EL ROSTRO AUTOMÁTICAMENTE MIRA SUS OJOS). TENER SHARINGAN 3 ASPAS ACTIVO)
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Vie Feb 26, 2016 2:17 pm

Las cosas estaban más que negras, aquel cerdo y su séquito de cerdos me miraban como si fuera una presa que acababan de conseguir y que todos querían disfrutar de ella. Mientras ellos me miraban, yo trataba de concentrarme, pero aquel tipo era persistente y no dejaba de golpearme cuando un pequeño indicio de energía asomaba por cualquier poro de mi cuerpo. Estaba agotada, ya no podía aguantar más. Aquellos golpes y mi estado no se semejaban en nada a la paliza que recibí semanas atrás, pero tampoco se quedaban atrás. Necesitaba que Lyan estuviera allí, quizás era muy egoísta por mi parte aquel pensamiento, pero él era el único que podía ayudarme, pues ya lo había hecho en más de una ocasión.

Me estaba preparando para lo inevitable, cuando, de repente, por mis lados pasaron varios rayos a toda velocidad. Aquellos rayos golpearon con fuerza a aquellos hombres que cayeron fulminados, menos uno que logró huir del inesperado y violento ataque. Me quedé bloqueada al ver aquellos rayos tan cercanos, tenía suerte de que no me hubieran tocado. Las cadenas se rompieron de pronto y me vi libre, tenía que ver a mi salvador, pero no tuve tiempo de moverme ni un poco, pues dos enorme serpientes me atraparon.

-Pero… -murmuré y miré las caras de los reptiles-, vale… vale… -cualquiera trataba de enfrentarse a dos boas constrictor como quien se enfrenta a un conejito.

De pronto, sentí un movimiento a mi lado y, por un lado, me sentí aliviada al saber que era Lyan, pero por el otro, sabía que no estaría muy feliz en ese momento. Lo miré durante un segundo y aparté la mirada pues me daba un poquito, bastante, miedo. Además, aquel ojo atípico no me gustaba mucho, me daba más miedo todavía.

-No… yo no… -murmuré sin levantar la mirada. Me sentí obligada a mirar hacia arriba cuando se acercó a mí, por lo que no pasé por alto su mirada en mi camiseta rota antes de volver a mirarme. Instintivamente, miré hacia otro lado cuando sentí su mirada sobre mí otra vez. Empezó a lloviznar. Escuché su pregunta-. Yo no… no estaba renegando… -murmuré ante sus duras palabras, pero él siguió hablando. Cerré ligeramente los ojos tratando de olvidar aquella imagen que me había creado en la mente con aquel último comentario-. Lo… lo siento… -murmuré intranquila.

Había algo que tenía Lyan que me daba miedo, tenía un no sé qué en su forma de ser, de moverse, mirarme o tratarme que me daba miedo, pero si algo me daba miedo de verdad era esa forma de "reñirme", aquella tranquilidad que demostraba era horrible y me hacía sentirme como si no fuera nadie a su lado. Aquella sonrisa que mostró tampoco me gustó mucho y para colmo un horrible trueno la había acompañado, había sido como si gracias a las dos cosas se hubiera desatado aquella tormenta. Iba a decirle que me soltase, pues aquella tormenta no me gustaba, cuando me fijé en sus ojos. Ambos daban miedo ahora, mucho miedo, y, sin embargo, no pude evitar mirarlo fijamente.

-¿Qué? -le pregunté justo antes de sentir un algo en la cabeza y dejando de ver nada, todo se había puesto negro de golpe y perdí el conocimiento.

Un potente trueno sonó haciendo temblar los cristales de la ventana de la habitación y haciendo que me despertase de golpe. Me incorporé rápidamente sintiendo bastante dolor en la zona abdominal. Me dolía con tan solo respirar, pero no era un dolor que no pudiera evitar del todo.

-Estoy en casa… -murmuré mirando por la ventana, estaba oscuro fuera y las gotas de lluvia golpeteaban contra el cristal. Me miré y suspiré-. Lyan… -me había cambiado de ropa.

Me levanté de la cama y me dirigí a la puerta de la habitación. La abrí suavemente para mirar por el hueco que quedaba. No sabía qué hora era ni cuánto tiempo había estado en esa cama, ni nada de nada. Por lo que tampoco quería hacer mucho ruido por si lo despertaba. Sin embargo, lejos de lo que esperaba, se oía algo en la cocina. Suspiré y me dispuse a salir de la habitación, aunque me daba miedo enfrentarme a él.

-Tienes que asumir las consecuencias, Yuffie -me dije a mí misma antes de salir de la habitación y dirigirme a la cocina. Al llegar lo vi allí y me senté en una de las sillas-. Ho… hola maestro… -dije cabizbaja y justo después un trueno iluminó la habitación. No pude evitar soltar un pequeño grito, cerrar los ojos y taparme las orejas para no oírlo.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Vie Feb 26, 2016 4:57 pm

Una vez mi alumna estuvo inconsciente, presa del Genjutsu en el que acababa de sumir su mente, aún débil frente a las ilusiones, aquellas serpientes que la mantenían sujeta al enroscarse alrededor de su cuerpo desaparecieron, tras lo cual la tomé en brazos antes de que la gravedad terminara por llevarla al suelo. La revise de arriba abajo, poniendo especial atención en su estómago, pues era la zona más afectada por los golpes. Desde mi llegada lo único que había visto era como aquel malviviente le propinaba fuerte golpes cada cierto tiempo, según había escuchado estos eran principalmente para evitar que se concentrara y así abriera las puertas, curioso dato que ellos supieran que Yuffie poseía esa habilidad.- ¿En qué clase de problema estas metida, niña?le pregunté en un susurró, a pesar de saber que, inconsciente como estaba, era imposible que obtuviera una respuesta por su parte, o al menos, no por el momento.- Tienes cosas por explicarmey dicho esto me quite la chaqueta, cubriéndola con la misma para que el agua y el frío no hicieran mella en su cuerpo, ya de por si magullado, durante el viaje de vuelta a la aldea.

El viaje de vuelta se complicó un poco, principalmente por el hecho de que la tormenta que caía sobre la zona golpeaba demasiado fuerte, nublaba la vista e incluso me ralentizaba por el peso extra de mis ropas mojadas, además de, obviamente, el de mi inconsciente alumna. Tarde un poco más que en el camino de ida, pero finalmente, luego de un par de horas, logre ver en la lejanía las enormes puertas de la aldea. Atravesé sin mayor problema, puesto que había dejado un aviso a los encargados de vigilar la zona, razón por la cual no me frenaron ni pidieron identificación para ingresar, ya me reconocían. Una vez en las calles de la aldea me apuré a llegar a casa, ingresando por la ventana de la cocina para evitar hacerme problema en sacar la llave y abrir la puerta principal. Una vez en la sala deje a Yuffie sobre el pequeño sofá, donde acostumbraba dormir desde su llegada, y pase al baño en busca de una toalla. Al volver la tome en brazos de nuevo y fui hasta la habitación, donde la desvestí, dejando sus prendas mojadas sobre una silla junto a la cama, tome una muda de ropa seca y, después de secarla, la vestí con un conjunto seco y la recosté sobre la cama, tapándola con las cobijas para evitar que el frío, que comenzaba a sentirse en la casa al estar apagada la calefacción

Hecho esto salí de la habitación, cerrando la puerta tras de mí, y me dirigí a la cocina, encendiendo la calefacción en el camino. Puse la pava con agua sobre el fuego y me dedique a esperar luego de haber buscado todo lo necesario para preparar dos tazas de té. Con el pasar delos minutos un pequeño sonido me llamo la atención, notando al instante que la puerta de la habitación se había abierto y mi alumna estaba a mis espaldas, aunque todavía no había dicho una sola palabra. Terminé de preparar el té, ignorando sus palabras y el grito que había soltado a causa del resonar de un trueno en las cercanías. Me acerque a la mesa y deje ambas tazas encima, sentándome de frente a Yuffie y mirándola fijamente con mi ojo izquierdo, puesto que el derecho ya se encontraba resguardado por el parche.
- Habla si quieres hablarle dije con la tranquilidad que me caracterizaba, tomando la taza en mis manos para darle un sorbo al té.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Vie Feb 26, 2016 9:10 pm

Temía aquel momento desde que había abierto los ojos. No sabía si me daba más miedo que Lyan se pusiera a gritarme y reñirme o aquella indiferencia y tranquilidad. Desde que lo conocí esas últimas expresiones habían sido las naturales en él, pero también sabía que si estaba algo enfadado no lo demostraba, por lo menos a mí, abiertamente. Por eso sabía que aquella expresión era más de reproche que de otra cosa.

Tras el susto que me había llevado con el trueno, abrí los ojos y había una taza de té frente a mí, pero más a lo lejos, al otro lado de la mesa, estaba él sentado. Miré la taza y comencé a darle vueltas ininterrumpidamente. Levanté levemente la mirada cuando habló y suspiré.

-Que hable… -murmuré volviendo a mirar la taza. Sabía qué era lo que quería saber, pero no sabía cómo contárselo sin que me tachase de loca, inconsciente, imprudente e impulsiva. Seguramente pensando en eso tuviera razón, pero no sabía qué hacer-. Supongo que quieres saber quiénes eran esos tipos y por qué me estaba enfrentando a ellos… -hice una breve pausa-, como también quieres saber si son mis agresores o no -seguí dándole vueltas al té-. Pues no, no eran mis agresores… -lo miré y suspiré-, te aseguré que no me enfrentaría a ellos y mantengo mi palabra… -suspiré-. Pero estos otros, son un grupo algo más complicado.

No sabía cómo explicarme y se veía que lo estaba pasando mal. El cielo se iluminó de nuevo y volví a taparme las orejas para no escuchar nada. Sin embargo, el trueno llegó bastante más lento que el relámpago y no tuve tiempo de no escucharlo. Puse mala cara ante el asunto del trueno, pero no me quejaría. Suspiré con cierta tristeza.

-Lyan… -lo miré durante unos segundos con los ojos llorosos-, esos tipos fueron los que me separaron hace tres años de mis padres -le expliqué-. Por su culpa he estado sola en el mundo y, ahora… -sollocé levemente-, estoy sola del todo… -un par de lágrimas se escaparon de mis ojos-. Han matado a mis padres… -me quedé mirando fijamente un punto en la mesa, me había quedado como atontada-. Escuchar esa voz… no he podido contenerme… -sollocé nuevamente-. Mis padres están… -y rompí a llorar apoyando los brazos en la mesa y enterrando la cabeza en ellos, cabe decir que la taza salió volando y se derramó por toda la mesa, pero no importaba, yo estaba totalmente destrozada.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Sáb Feb 27, 2016 6:31 pm

El tiempo y la experiencia formaban el carácter de las personas, su forma de reaccionar a ciertas situaciones. Mucha gente en el mundo se veía abrumada por la felicidad que inundaba sus vidas y, cuando algo malo sucedía, no sabían cómo reaccionar. Mucha gente cambiaba completamente luego de experimentar la muerte de un ser querido por primera vez, o pasar por alguna situación traumática, el mundo ninja estaba colmado de historias acerca de personas que se entregaron a la locura o la maldad luego de perder a alguien que significaba mucho para ellos. Bueno, mi caso era especial, yo no había perdido a nadie, pero no por eso mi vida era color de rosa. Hacía relativamente poco tiempo me había enterado de la realidad tras mi aparición en el mundo, había escuchado de boca de una de las personas que me trajo a la aldea cuando bebé que yo, el llamado “Chico artificial” durante la academia, era ni más ni menos que un simple experimento de guerra, un arma creada con la única misión de proteger Konoha. Mientras todo el resto de personas nacían del amor de una pareja, yo había sido creador producto de la ambición y locura de un solo sujeto, de un monstruo como Shimura Danzo. Desde que me enteré de aquello las cosas cambiaron, y mucho. Sumando este trauma a todas las cosas por las que había tenido que pasar durante mis misiones, la cantidad de personas que había tenido que asesinar, fueron las pinceladas finales de lo que era en la actualidad: Un shinobi sin emociones, con la única misión en la vida de proteger la aldea de la hoja hasta el día en que diera mi último aliento y el mundo tuviera una abominación menos caminando sobre sus tierras.

Di un pequeño sorbo al contenido de la taza que sostenía entre mis manos, observando a mi alumna mientras hablaba, sentada al otro lado de la pequeña mesa de la sala. Necesitaba que me diera explicaciones, pero en ningún momento llegue a pensar que sería un asunto tan… delicado. Al parecer esos sujetos eran quienes la habían separado de sus padres, por culpa de ellos la vida de Yuffie había sido como había sido en los últimos tres años, hasta el día en que la encontré moribunda en el bosque. Las últimas palabras fueron dichas, la taza de té cayó al suelo, rompiéndose en mil pedazos, y por primera vez en mucho tiempo, me sentía impotente. Tanto entrenar, tanto buscar el poder para proteger la aldea, pero ni siquiera podía evitar que una muchacha sufriera el dolor de una perdida tan grande. Dejé la taza que sostenía en mis manos sobre la mesa, me levanté y camine hasta ubicarme a un lado de Yuffie, mirándola y sin saber qué hacer exactamente.

- Niña, yo…por primera vez en mucho tiempo, no sabía qué decir.- Tus padres, ellos de seguro…quién me vería a mí, shinobi reconocido por no demostrar emoción alguna y tener siempre la palabra justa para cada situación, dudando acerca de cómo acercarme a ella. Me quede quieto por unos segundos, observando a mi alumna llorar y sin poder hacer nada para calmar su dolor. En un punto reaccioné, tomé su brazo izquierdo y la obligue, sin hacer mucha fuerza, a levantarse de la silla, atrayéndola hacia mí para envolverla en mis brazos, apoyando su cabeza en mi pecho.- No estás sola…susurraría cerca de su oído, manteniéndola resguardada entre mis brazos.- Tus padres siempre estarán contigo, aunque no los veas, ellos siempre estaránera la primera vez en mucho tiempo que la tranquilidad abandonaba mi voz, por primera vez en años había dejado la máscara a un lado.- Y yo estoy aquí ahora, no estás sola… -
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Sáb Feb 27, 2016 10:49 pm

Nadie sabía nada de mí, no le había contado lo que había pasado a nadie por miedo a que me juzgasen por huir cuando mis padres me habían dado la oportunidad de vivir o, quizás, por miedo a que pasase algo así como lo que había pasado ese día. Desde que me separaron de ellos, no me había sentido protegida ni había tenido a nadie que se preocupase por mí. Había vivido vagando por el mundo robando y tratando de sobrevivir, con el único fin de hacerme fuerte y poder volver a buscarlos y ser yo quien los salvase. Pero no lo había conseguido, eso estaba claro. Nadie podía negar que era débil, pues lo era, demasiado débil, eso sí que me avergonzaba de mí misma.

Lloraba desconsolada, pensando en que ellos no estarían muertos de no ser por mí, que ellos habían hecho lo posible por salvarme y yo no había hecho nada por buscarlos y tratar de ser yo quien los salvase. Se me estaba desgarrando el corazón, me estaba muriendo por dentro, desde que aquel hijo de puta me dijera que los habían matado, me sentían dolorida y no era físicamente, pues ese dolor del estómago era normal tras recibir tantos golpes. No claro que no, aquel dolor era como si me estuvieran rompiendo algo, como si me estuvieran arrancando un trozo de mí y, sinceramente, sabía que esa herida no sanaría jamás. Seguía llorando, seguía sintiendo como mi corazón se hacía pedazos. Estaba tan metida en mi propio mundo que no oí a Lyan hablarme, ni acercarse ni nada por el estilo. Solo sé que en un momento dado, sentí una mano haciendo que me levantase y me abrazase a él. No había dejado de llorar por mucho que estuviera abrazada a él. Estaba segura de que él había podido notar mi cuerpo que temblaba ligeramente, en un momento se intensificó el tembleque por un trueno y varios relámpagos que cayeron seguidos. Él me habló en un susurro mientras yo seguía llorando.

-Lyan… -murmuré apartando un poco la cabeza para mirarlo. Mis ojos estaban rojos y brillantes de llorar-. Quiero que estén aquí, Lyan… -murmuré entre sollozos. Mi forma de hablar y actuar en ese momento, sirvieron para demostrar que, aunque no quisiera admitirlo, seguía siendo una cría. Volví a apoyar la cabeza contra su pecho y continué sollozando-. Si fuera más fuerte ellos estarían vivos… -musité-, cuando todo pasó era muy débil y hoy me he demostrado que no me he fortalecido lo suficiente como para enfrentarles… -en ese momento apreté un poco más la cara contra su pecho para tratar de ocultarla, mientras con las manos apretaba su ropa-. Soy un fracaso… -sollocé otra vez- un completo fracaso…
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Mar Mar 01, 2016 7:42 pm

El dolor que Yuffie estaba experimentando,  aquel terrible dolor, superior a cualquier herida, de perder a  aquellas personas más importantes en la vida de una chica de su edad. Un dolor que por mucho que intentara. no sabría consolar, pues por gracia o desdicha, yo no tenía padres. No, no es que me hubieran abandonado, sino que directamente no tenía. La abrace, podía sentir su cuerpo temblar bajo mis brazos, temblor que se intensificaba con el resonar de los truenos en los alrededores. Los segundos pasaban, y sus sollozos continuaban, mientras yo seguía envolviéndola en mis brazos y sintiéndome impotente por primera vez en mucho tiempo.

- No digas eso... -le susurré, apretando un poco más el agarre de mis brazos.- Eras pequeña, aún lo eres, nada de lo que paso es tu culpa -acaricie su cabello con suavidad. Un nuevo trueno resonó, y por inercia di un paso atrás, tratando de alejarla de la ventana por la cual entro la luz del mismo.- Este mundo... esta lleno de personas malas, personas a las que no le importan los demás, que disfrutan del sufrimiento de ajeno... -solté un poco el agarre, separándome lo suficiente para poder mirarla a los ojos mientras con mi mano derecha limpiaba el rastro de lagrimas que bajaban por sus mejillas.- Yo te ayudaré a volverte más fuertes, pero procura no convertirte en aquello que odias; es demasiado fácil caer en la oscuridad si sigues el camino de la venganza -dicho esto me acercaría un poco más y depositaría un pequeño beso sobre su frente, para luego volver a acercar su rostro a mi pecho.- Soy tu maestro, yo siempre estaré allí para ti, como tus padres lo están aunque no puedas verlos. Hazlos sentir orgullosos, niña…

Pocas veces en la vida me había sentido tan... impotente. Sin importar cuanto lo pensara, no había palabra posible que pudiera decir para hacer desaparecer el dolor que embargaba a mi pequeña alumna. Lo único que se me ocurría era buscar una forma de distraerla, aunque fuera difícil y que para ellos tuviera que quitarme la mascara por unos minutos al menos.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Mar Mar 01, 2016 9:13 pm

Estaba destrozada, el dolor que tenía dentro no era uno de esos dolores que se van de un día para otro. Había perdido a mis padres, había perdido a las dos personas que más significaban para mí en aquella vida y no había podido hacer nada por evitarlo. Me sentía como si fuera una mierda, como si no valiera nada de nada y no mereciera seguir viviendo aquella vida. Me sentía como si sobrase en ese mundo en el que ya no estaban mis progenitores. Sin embargo, aquel abrazo que me estaba dando Lyan me hacía sentirme algo mejor, me hacía sentir que todavía le importaba a alguien en aquel mundo. Pero no sabía hasta qué punto le importaba.

Las palabras que le dije las sentía de corazón. Era un fracaso, no había podido hacer nada por ayudar y me había quedado de brazos cruzados, escondiéndome de algo que era inevitable. Sus palabras y su abrazo trataban de reconfortarme y convencerme de que realmente no tenía la culpa de nada. Quizás tuviera razón, era una cría pero podía haber sido más fuerte si hubiera hecho más caso con mis entrenamientos. Mientras él hablaba, sentía sus caricias y aquel abrazo interminable y reconfortante. No tardé nada en escuchar aquel trueno que resonó en la lejanía sintiendo el miedo recorrer mi cuerpo, pero él nos movió alejándome de la ventana, cosa que captó profundamente mi atención, se había percatado claramente de que temía a las tormentas.

-Lo sé… -dije mirándolo fijamente cuando me separó de él. No dije nada cuando me limpió las lágrimas, hacía tiempo que nadie lo hacía y se me hacía raro- y no lo entiendo… -murmuré visiblemente afectada por todo. Escuché su consejo y asentí suavemente, no muy convencida por todo lo que acababa de decir-. Lo intentaré… -entonces sentí aquel suave beso sobre mi frente y lo miré nuevamente justo antes de que me volviera a abrazar-. Gracias, Lyan… -murmuré con poco ánimo en la voz, estaba claro que mi herida no sanaría con cuatro palabras, por mucho que fueran las mejores palabras que me habían dicho en años-. Te sentirás orgulloso de mí… -me abracé a él- y te prometo que no se volverá a repetir esta situación… -le dije sinceramente-. Prometo volverme fuerte y disciplinada…

Mis palabras eran sinceras, pero el dolor que sentía me hacía darme cuenta de que él me pedía un imposible, que no quisiera vengarme sería algo estúpido. Estaba claro que estaba en caliente y de esa manera no se puede razonar, pero en algún momento se enfriaría la situación y en ese momento las cosas serían de otra manera.

-Lyan… -murmuré pues no era necesario gritar en aquella situación-, para mí es muy importante poder contar con el apoyo de alguien -sollocé un poco, pues todavía estaba muy afectada, ya no lloraba desconsolada, pero todavía sollozaba levemente-. Quería pedirte disculpas por el golpe que te di en las fronteras… -murmuré recordando aquel momento en que nos había hecho… más bien me había hecho pensar que había muerto en las fronteras y recordé que no le había pedido disculpas-, pero es que no soportaría perderte a ti también… -volví a sollozar y, tras hacer un pequeño puchero, dos lágrimas se escaparon de mis ojos-. No te vayas nunca, por favor… -le dije en tono de súplica sollozando nuevamente y apretando el abrazo.
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Lyan el Vie Mar 04, 2016 10:15 pm

La herida que acababa de abrirse en el corazón de Yuffie no sanaría tan fácilmente, unas simples palabras de parte de alguien a quien conocía hacía unas escasas semanas no compensarían el dolor de perder a las personas más importantes de su vida, y era consciente de ello, pero realmente no sabía qué más hacer. Por mucho que pensara la respuesta era siempre la misma: No podía hacer nada. Por muy fuerte que fuera, por grandes habilidades que poseyera en ese momento, no había absolutamente nada que me sirviera para consolar el dolor generado por la pérdida de sus padres. Lo único que me quedaba era esperar, abrazarla y darle mi hombro para llorar, dejar que se desahogara y... y nada más, solo estar allí y brindarle el apoyo necesario, ser eso que la mantuviera en pie hasta el último segundo.

- Tranquila, no hay problema por eso…respondí a su disculpa por lo sucedido en aquella misión, en verdad en ningún momento llegue a enojarme por aquello, al contrario comprendía perfectamente sus razones para abofetearme.- Sé que te asustaste, no debí jugar así con la situación…hacerme pasar por muerto para tomar por sorpresa a nuestros enemigos era una buena estrategia, una que ya había llevado a cabo en anteriores ocasiones, pero nunca en una misión junto a ella y, en verdad, no calcule bien cuál sería su reacción. Luego de hacer el intercambio me toco observar desde la lejanía cómo se desarrollaban las cosas, mas nunca imagine la reacción de mi pequeña alumna a mi presunta muerte. Su reacción fue tan repentina e impulsiva que hasta a mí me tomó por sorpresa, tanto que pospuse mi aparición por unos segundos para ver cómo se desarrollaban las cosas, pero al final, como pensaba, nada terminó bien y me vi obligado a intervenir como en un principio tenía planeado.

En un momento como ese en verdad me sentía inútil, impotente, como si todo lo que había entrenado no valiera nada, pues al final no podía ni siquiera consolar el dolor que estaba sufriendo mi alumna por la pérdida de sus padres. En su voz podía sentir la desesperación, la tristeza, el miedo a terminar sola otra vez…
- Lo prometo…susurré, acariciando con suavidad se cabello mientras sentía como sus brazos apretaban el abrazo un poco más.- Yo siempre estaré, sin importar nada, te lo prometo…
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Re: Haré lo que crea que tengo que hacer, aunque te enfades [priv. Lyan]

Mensaje por Yuffie el Lun Mar 07, 2016 1:47 pm

Iba a convertirme en todo lo que él quisiera que me convirtiera, lucharía con energía hasta convertirme en la shinobi más fuerte que hubiera, si es que se daba el caso. Pero tenía que esperar, tenía que darme algo de tiempo para poder superar aquel mal trago. Lo que estaba claro era que no podía pegarme media vida hundida por la muerte de mis padres, pero necesitaba asimilarlo. Solo necesitaba que él estuviera a mi lado, que me cuidase y protegiese y yo me convertiría en su mano derecha si es que era totalmente necesario, pero, sobre todo, necesitaba que no me dejase sola.

Aquel abrazo, el sentir sus manos rodeándome, sentir su respiración suave y acompasada, me estaba haciendo que me tranquilizase y las lágrimas se convirtieron en sollozos. Me sentía algo mejor, y me sentí mejor cuando me disculpó por aquel bofetón. Realmente no podía reprocharme aquel tortazo pues el susto que me había llevado había sido soberano. Sin embargo, no pude contener aquellas dos lágrimas por el miedo que tenía de perderlo también a él. Aquellas palabras que me dedicó me hicieron sentirme algo mejor, aunque seguía sintiéndome abatida.

-Gracias… -dije suavemente, con la cara hundida en su pecho-, yo también estaré siempre que me necesites -me aparté ligeramente de él y lo miré fijamente con los ojos algo rojos y llenos lágrimas que se habían quedado en un pequeño intento de caída-. Me alegro de que estés aquí a mi lado… -murmuré con cierta dulzura en la voz, aunque podía verse que cualquier indicio de alegría se había borrado de mi mirada-, me alegro de que me encontrases tirada por ahí… -bostecé notablemente-. Lo siento… el día ha sido muy movido… -me puse de puntillas y le di un pequeño beso en la mejilla. A pesar de estar así, seguía siendo más bajita que él. Lo miré fijamente y sonreí levemente, una sonrisa un tanto amarga, pero tratando de ser natural-. Te quiero mucho, Lyan… -susurré antes de ponerme a mi altura y darle otro abrazo antes de volver a bostezar-. Creo que iré a dormir -le dije apartándome de él y dirigiéndome a la habitación. Al abrir la puerta lo miré con ojos cansados y sonreí suavemente-. Buenas noches, maestro…

Dicho eso, entré en la habitación y me tumbé en la cama. La tormenta había amainado y ya no tronaba, por lo que podría dormir tranquilamente. Miré al techo y suspiré, pero no tardé nada en quedarme dormida.
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