Naruto Reliquias Ninja


Misión C...

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Misión C...

Mensaje por Akabane Orochi el Mar Feb 16, 2016 7:16 pm

mision:
Nombre: La Shu NA.
Clase: C
Lugar: Calles
Descripción: En la aldea no se tiene nada en contra de la diversion pero algunso exageran, un ejemplo es la señora del 435 que se llama Shu Natabane o como muchos le dicen La Shu NA. el porblema es que se la vive de fiesta, su marido dice " ya no se que hacer con ella" diario va a los bailes y se compra una botella, es bien sabido que la Shu NA. se mueve y la gente le grita "No hay mejor que la Shu NA, para la quebradita". ayuda al pobre marido a detener a la Shu NA pero debes hacerlo sin que ella se de cuenta que te acercas debido a que es una mujer escurridisa
Objetivo: Infiltrate en la fiesta, baila el Iwa Twist y la Quebradita mientras te acercas a la Shu NA y atrapala para que ya se regrese a su casa
Total de Líneas: 50 Líneas
Recompensa: 75 PE + 750 Ryos

El viento indomable viajaba con prisa por el mundo, vagaba sin ley ni excusas sobre las ciudades; y el país del viento no seria la excepción. Justo cuando cubría la cabeza, el viento ya conspiraba en mi contra. Una ventisca fuerte y fresca, proveniente del mismo norte, terminaría por arrebatarme las intenciones de pasar desapercibido; pero quien sabe, a veces no era mas que un juego del destino, a lo mejor en el fondo me estaba ayudando. La noche había caído; y el crepúsculo no era mas que un recuerdo en la mente de aquellos obreros que lo habían entregado todo. Muchos no habían quedado satisfechos en el país de la arena. Mientras unos habían olvidado y se sentían seguros, otros deseaban ver el día en el que la libertad tocara de nuevo a sus puertas; y es que para ellos, estar bajo la supuesta protección del país de la arena no eran mas que patrañas. A medida que avanzaba por el camino, podía observar como curiosamente dos sujetos de negras vestimentas parecían estarse secreteando algo. El mas alto de los dos sacaría algo de su bolsillo para entregárselo disimuladamente al otro, ese mismo personaje tomaría el camino directo a la ciudad, no sin antes señalar al de baja estatura, como si le estuviese amenazando. Posteriormente a lo visto, el otro se salia del camino para adentrarse en la profundidad del bosque. Curiosamente, antes de entrar, observaría a los alrededores, buscando algún vestigio de que alguien mas pudiera siquiera seguir sus pasos para abandonar la tarea de inmediato. Por lo demás, no había nada que pudieras catalogar como sospechoso, y aunque aquella escena tampoco le aseguraba nada, quizás podría encontrar algo que sirviera a los propósitos de su misión: La venta de opio. 7:10 pm. El ojo mágico de la luna observaba a todos por igual, iluminando sus cuerpos en un abrazo pálido y misterioso. Mientras algunos avanzaban en mi contra, alejándose sus cuerpos de las calles hacia otros destinos, otros me seguían los pasos hacia la capital; muchos de ellos, mas a prisa que mis propios pasos. Curiosamente, un joven a una distancia de diez metros aproximadamente parecía estar algo confuso a saber el diablo la razón, el sujeto miro hacia todos lados y hecho a correr como diablo herido, empujando a todo el que se le atravesara por el camino, daba igual si eran jóvenes o ancianos pesqueros. Era allí el resultado del vicio, el opio ya estaba haciendo su trabajo dentro de la ciudad de Sunagakure. Si de algo estaba seguro, era que debía cumplir mi misión lo mas rápido posible. Siempre llevaba mis armas y la cara tapada, pero esta vez seria la excepción para no llamar la atención, manteniendo siempre esa sonrisa maníaca pintada de rojo que colma la paciencia de los sabios y hace reír aun mas a los que no tienen moral. Mis pasos me llevaron hasta la taberna de los impíos, allí donde todo era caos y pasión, donde la raza o el clan no importa, tanto así, que daba igual si no eras de Suna, o eso decían. Un manto de niebla se alzaba sobre la entrada, iluminada por la luna que en el cielo yacía descarriada, observándome, invitándome a entrar al pecado y a olvidarme del mundo. Y fue así que haciendo el del bufón de la vieja tierra mande todo a la mierda, las manos bailaron en una maraña de sellos, optando una apariencia mas adulta, pero con las mismas características, después de todo era un payaso de la noche. Ingresaría al recinto, la música estaba a todo volumen y los aldeanos y extranjeros disfrutaban del sake y el humo. Moviendo los hombros al compás del ritmo me movía como cualquiera en aquel interior del pecado y, no fue difícil ver a la tan famosa señora de las fiestas, que bailaba frente a mis ojos, rodeada de jóvenes y hombres que solo emanaban sonrisas de burlas. Fuera de las intenciones de los demás, la seora parecía disfrutar mas que ellos mismos de la diversión. Me uní al circulo con el ritmo en el cuerpo y una sonrisa de borracho fingida. Me acerque tanto a ella como pude, hasta que, terminando por bailar con ella unos cuantos pasos, la detuve con un golpe sencillo en la nuca, desmayando-la al instante. La gente se alerto de inmediato, pero con una simple explicación de que se trataba de una misión, fueron calmados. El clon que había realizado de antemano se acerco para tomar a la señora. Tras abandonar el lugar, seria el propio esposo que se la llevaría de nuevo a casa; pero yo sabia, que el espíritu de aquella mujer volvería a sentir el deseo de bailar, la siguiente noche...
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